tres meses de estancia en pnohm penh, con la tarea profesional de rehabilitar un edificio con cambio de uso, es la historia que ofrecemos contar de este occidental tan poco preparado a los hechos fantásticos, minúsculos y serenos que están por acontecer...
04 febrero 2010
silbido
El relincho del caballo sonó como un eco y como un silbido; en el contexto urbano, el ruido de la naturaleza, las cosas y las personas está mezclado como en un licor de chocolate y anís. Si uno se fija con atención, todo aquel ruido tiene una melodía erótica como el jazz, un desorden del que cualquiera no podría si no enamorarse. Está lleno de huecos y rincones, de plazas y arcos del triunfo, de mercados y fulanas, de vacaciones y orilla, de horizontes y fugas, de odiseas y mañanas.
Si uno mira más fijamente, escucha entonces que el ruido entonces es puramente alucinatorio. No hay sentido alguno que persiga esa melodía, ni el final del mundo tiene que ver con todo ese esfuerzo. Como decía Camús, los hombres reían y lloraban, se abrazaban y se peleaban, se amaban pero no sabían perdonarse. El ruido lo sublime se confunde con lo depravado y el extasis se mezcla con el agotamiento.
El silbido no es intencional y lo propio es dejarlo pasar, como a los encantamientos. No es fácil disociar los sonidos de sus melodías y el silbido, que nunca he escuchado pero que me parece estar oyendo, dolorosamente tendrá que esperar a que deje de ser una invención.
Las alas de helicóptero pasaron a ser de molino, y los coctails pasaron a agua, en vasos normales, de cristal. A la ciudad de las diferencias, donde la excitación es la ley - la diferencia es normal - solicité, durante breves momentos, un asueto de plaza de toros en el cual respiré pesadamente, ví pasar las palomas, apoyé mis manos contra la balaustrada de piedra y, de nuevo, respiré.
No hay ciudad que se resista y no hay viajero sin mochila, y aunque pese poco la mochila mira hacia atrás. En la parábola de los tres hermanos, maese Rodriguez, Silvio, contaba bien lo que no puede ser de otra manera: quien mira lo cercano y lo lejano no puede ver bien. La miopía es, al final, una de las mejores formas que encontramos de envejecer la mirada.
No hay viajero sin mochila y no hay expedición sin aventura. Cuanto más cercanas las hélices, más importantes son otras cosas, aferrarse a la balaustrada de piedra, tomarse el tiempo de ver bater el aire, de ronronear el zumbido, de tomarse una pausa. Las rimas tienen tanto de razón, y vestirse despacio parece lo más apropiado, sí, ahora precisamente ahora que la prisa está a las puertas.
nace la mañana todas las mañanas y todas se parecen al alba nuevo que ahora llamamos amanecer
lleva la brisa a nuevos lugares
lo nuevo nunca cambia
lava y silba alegre entre velas y velas olas y olas y olas mi silbido filtrándose en la marea soleada a punto de comenzar otro nuevo día de nuevo el mismo siempre el que es nuevo
quizás cuando pasan muchas cosas no se puede recordar y pienso entonces que en vez de recordar uno cambia su comportamiento
Invento esta teoría pasar salir del paso y no lamentar todo lo que ya no sé resumir como si la conciencia hubiese ido demasiado lenta, o las horas demasiado intensas
Nueva York está precioso, qué hermosa ciudad Ahora la miro con buenos ojos todo está coordinado un manto de control (y no sólo del poder etc) ocupa este pedazo de tierra Qué bonita Qué elaborada Me preguntó hoy una china si era Neworker y le pregunté que lo intentaba y hoy una mujer me pidió mi teléfono a los dos minutos de hablar en el metro, padre libanés madre francesa ella mejicana americana, corrigiendo exámenes
Woody Allen pasó por Brasil? Quiero pensar que no mucho porque aun y todo esto y la saudade brasilera es también real claro muchas cosas son reales al mismo tiempo quizás es eso lo que no permite recordar aunque yo creo que lo de que sólo se puede pensar una cosa por momento no es verdad São Paulo era tan hermoso
En fin los tubos de escape pueden mirar con nostalgia el humo porque avanzan y siguen avanzando con el motor cuanto más humo más hacia delante
Estabamos equivocados cuando pasó el huracán El paisaje vasto de la tierra era tanto plano como agrietado, enorme pero pequeño,
No eran tan fuertes los vientos aunque recuerdo las nubes de aire azotando la hierba al cielo eran tan sólo vacas lo que volaban lo demás estaba todo seguro el paisaje vasto de la tierra
Aunque la escala fuera enorme aquello no conseguiría derribar a un hombre no conseguiría conmover a un hombre era tan sólo la faz de la tierra retorciendo el aire a su paso por el viento
el viento derriba a los mas grandes pero también es inofensivo si uno sabe que es sólo la faz de la tierra
todo consiste en saber el tamaño de lo que vuela y de que las masas de aire que llevan a su paso cosas como vacas tan sólo consiguen erizar de puntillas eso, lo que permanece la faz de la tierra
O homem que diz "dou" el hombre que dice "doy" Não dá! no da! Porque quem dá mesmo porque quien da Não diz! no lo dice! O homem que diz "vou" el hombre que dice "voy" Não vai! No va! Porque quando foi porque cuando fue Já não quis! ya no quiso ir! O homem que diz "sou" el hombre que dice "soy" Não é! no es! Porque quem é mesmo "é" porque aquel que realmente "es" Não sou! no soy yo! O homem que diz "tou" el hombre que dice "estoy" Não tá no está Porque ninguém tá porque nadie está Quando quer Cuando quiere Coitado do homem que cai pobre quien cae No canto de Ossanha En el canto de Ossanha [el dios de las plantas medicinales] Traidor! Traidor! Coitado do homem que vai Pobre el hombre que va Atrás de mandinga de amor... Tras la brujería del amor
Vai! Vai! Vai! Vai! Vé! Não Vou! No voy! Vai! Vai! Vai! Vai! Vé! Não Vou! No voy! Vai! Vai! Vai! Vai! Vé! Não Vou! No voy! Vai! Vai! Vai! Vai! Vé! Não Vou!... No voy...
Que eu não sou ninguém de ir Que yo no soy alguien de ir Em conversa de esquecer en conversación de olvidar A tristeza de um amor La tristeza de un amor Que passou que pasó Não! No! Eu só vou se for prá ver Yo sólo voy si es para ver Uma estrela aparecer Una estrella aparecer Na manhã de um novo amor... En la mañana de un nuevo amor...
Amigo sinhô Amigo! Saravá Salve Xangô me mandou lhe dizer Xangô[4º rey legendario de Oyo -Nigeria, convertido en Orixá de carácter violento y vengativo, cuya manifestación son los rayos y truenos] me mandó que te dijera Se é canto de Ossanha que si es el canto de Ossanha Não vá! No vayas! Que muito vai se arrepender Que mucho te vas a arrepentir Pergunte pr'o seu Orixá Pregunté a tu Orixá O amor só é bom se doer El amor sólo es bueno si duele Pergunte pr'o seu Orixá Pregunté a tu Orixá O amor só é bom se doer... El amor sólo es bueno si duele...
Vai! Vai! Vai! Vai! Vé! Amar! A amar! Vai! Vai! Vai! Vai! Vé! Sofrer! A sufrir! Vai! Vai! Vai! Vai! Vé! Chorar! A llorar! Vai! Vai! Vai! Vai! Vé! Dizer!... A decir...
Que eu não sou ninguém de ir Que yo no soy alguien de ir Em conversa de esquecer hablando de olvidar A tristeza de um amor La tristeza de un amor Que passou que pasó Não! No! Eu só vou se for prá ver Yo sólo voy si es para ver Uma estrela aparecer Una estrella aparecer Na manhã de um novo amor... En la mañana de un nuevo amor...
Vai! Vai! Vai! Vai! Vé! Amar! A amar! Vai! Vai! Vai! Vai! Vé! Sofrer! A sufrir! Vai! Vai! Vai! Vai! Vé! Chorar! A llorar! Vai! Vai! Vai! Vai! Vé! Dizer!...(2x) A decir...(2x)
Volviendo de cenar en Mocotó - un bar de muy buena carne lejos de la ciudad y en pleno tejido urbano inmenso de São Paulo - observo con inseguridad la penumbra de las calles de parcheados de asfalto, de pieles tropicales, de verjas sin luz de fondo. La comida estaba muy rica, me sentía en un hotel de paso lejos de toda ciudad. Vamos con el coche atravesando una trayectoria que va del norte al centro. La zona metropolitana de São Paulo tiene unos veinte millones, y veo por la calle a algunos de esos veinte millones, que están siempre a distancia de contacto visual. Todos se consideran de allí; uno pregunta por la Marginal (la circunvalación) y todos hacen referencia a la misma vía.
Me siento inseguro en esa geografía de luces ocasionales y edificios vacíos. Esta tarde Danielli me paseó por el centro, visité Vila Madalena y su aire parisino, fui a una hermosa fiesta de DJ y jardín, estuve en la entrega de unas viviendas en la ahora conocida favela de Paraisópolis, ví de nuevo la paradigmática atracción de la samba en el bar Brahma.
Una atracción sigilosa, como la saliva de un depredador, hace un ruido seco y casi invisible. La música brasilera muestra cierto espectro de esa belleza, defendiendo el dolor y la belleza, la tristeza del amor que pasó, llamando al amor y al sufrimiento, al llanto y a la vida.
Ya ni me acuerdo de lo que me acuerdo. Después de visitar el Centro de Rio con Mark, Luis y Beatriz, después de Galería Progetti, después del Forrock en Democrático, de la conversación sobre arte en aquel estudio de Lapa y las dos musas de piel de jaguar, de la Casa das Canoas, de la conspiración de los futuros, de mi visita accidentada a Niemeyer, del comentario exquisito de Mark, de las prostitutas viniendo acompañadas a mi hotel decente, de la cena desorganizada en Santa Teresa, del precioso almuerzo en el Forte Copacabana, de mi visita al ayuntamiento, después de todo eso, sin apenas haber dormido ya no sé porqué, recogí a una persona en el Palace y salimos hacia Sao Paulo.
Desde entonces, casi no me acuerdo de qué pasó: trabajo intempestivo en Fassano, cena en Galería Vermelho, comida taquiquárdica en SESC, encuentro en Escola da Cidade y Afro Beat para quemar los últimos restos de barbecho, paseo hacia el heliopuerto que nunca usé, cena con da Rocha que no tuve, paseo maravilloso por Artigas, Rocha, almuerzo en Bo Bardi (Ibirapuera), visita a Avenida Paulista y almuerzo en COPAN algo más cansado pero bendecido por la educación cayendo a plomo. Llamadas a medias palabras para eludir otro café, esperé en IBIS sin que llegasen a quedar conmigo y me mudé extasiado el día 6 a mi nueva habitación con una maleta que no necesita check in y mi pequeño mundo ridículo repartido por cajas de cartón y el paisaje salvaje Paulista de fondo.
Después de eso, casí ya no me acuerdo qué pasó: una avalancha de trabajo y presiones llegaron desde occidente y me golpearon la cara, con retazos de restaurantes, librerías y algunos paseos que compartí con mis pocas horas de sueño. Este barrio, esta ciudad, este continente está a la misma distancia de todo estrés y las calles son iguales que las de Phnom Penh en Febrero de 2005 o las de Nueva York de mayo de 2007. Tengo la visión de mercurio pesado oscilando en una bandeja enorme iluminada por luz de Club, y también la de un túnel de colores que viaja a más velocidad que mi nervio óptico; no acabo de asistir a todo lo que vivo y la gravidez de una historia paralela que es el backup de esta historia se mueve inquietante y firme.
Ay que ver esto de no poder ni recordar lo que acabó de pasar, es como si mudase de corteza tanto que lo normal fuera estar descascarado
quizás demasiado volver a convocar Babel, que era un punto; el paisaje se está volviendo un plano pasé por Caracas apenas hace dos días por pocas horas dejaba Nueva York ardiendo y dormí en una casa como cualquier otra bonita hecha para pasear pero en Caracas y nos levantamos a las cinco horas de llegar después cogí un coche más y pasé por un paisaje que me hacía pensar pero decadente y salimos a Manaus el Amazonas como en los libros y Sao Paulo y Rio y ahora duermo a unos metros de donde dormí hace año y medio; hice fotocopias desde donde hablé con Alvaro de las Rehabilitaciones conozco mejor la zona que Washington, que vive aquí
volví a llamar a Caro cenamos en Fiorentino Leme me compré un número brasilero +55 21 8395 9597 ah y la playa está preciosa aunque apenas la ví mañana vamos a Manguinhos las favelas creo que eso va a ser diferente y me senté en las sillas blancas del Copacabana Palace Me quejo al taxista como lo habria hecho en NY podría ser brasilero o un inmigrante brasilero aunque la voz brasilera es preciosa Brasil erótica y exótica los momentos están equidistantes del recuerdo Palabras como Terro do Flamengo, MAM, ligar y ficar o gostoso son familiares como mis libros que pasan unas vacaciones en el ministorage como los valores del stockmarket
quizás porque estoy aprendiendo a abrir y cerrar cajas
no es un punto ahora es una superficie como el mapa de arizona con vegetación pero accesible las carreteras son todas iguales lo distinto en Caracas era algo breve y Hugo Chaves en la tele la casa con doble valla
del punto al plano de lo condensado a lo desplegado de lo sintético a lo vasto Robert Kennedy murió en todo el mundo lo que cambia localmente es la ornamentación de los chocolates Nestlé que llevan frambuesas o nueces o el cabello de los muñecos para los niños que aquí llevan el pelo para atrás como si fueran empresarios
si acaso la voz preciosa e indomada y otras muchas cosas la vitesse nao permite mas será eso no pensé que llegaría a dormir mientras el avión despega y no es que todo se vuelva lo mismo es que hay que mirar más lejos porque las diferencias han mutado
el sonido de las pepitas de limón hace sonar un canto que me recuerda a Río a un pasado lejano la primavera se abre paso en completo silencio si uno no se detiene a escuchar el sonido de la tierra
para los estambres en los momentos previos al alba el susurro pasa con sencillez y el día comienza con un fresco azul y me hace mirar al este al este a un sol naciente que me calienta de nuevo el corazón
Esta tarde fuimos a ver de nuevo el Guggenheim, ya restaurado. Tenía colores crema que endulzaban el frío del ocaso de la tarde. Fuimos andando - Curro, Jesús, Jose y yo - hasta la 81 para ir al este y ver el norte de Roosvelt Island desde Manhattan. Atravesamos un par de décadas y seguimos paseando por edificios de Alemania de entre guerras, vecinos de Bill Cosby y regalos de navidad propios de John Corleone recién llegado de la guerra. Seguimos adentrándonos hacia un borde que parece no existir en Manhattan pero que es real: allí, empedradas y y construidas, hay olas y gaviotas. Recordé ligeramente a Camús y al mar y miré al oeste donde está el Oeste y donde aun más lejos, justo donde estoy yo, vuelve a estar el otro lado del mundo.
Volvimos mientras el frío se acorazaba. Fuimos a un deli en la esquina de la 81 con la 1a y allí ví a niños en silleta, una panadera negra de ojos muy negros y bebí un chocolate caliente con un bollo de leche. Con la cadencia de un Nueva York que siempre puede volver a cambiar sólo para tú que puedas presenciarlo, me recogí en el autobús y regresé a la casa, a mi habitación, a mi ventana.
Aunque siguen sonando sonidos de helicópteros golpeando el suelo de un aeropuerto; aunque esos sonidos y las máquinas y las probabilidades son los verdaderos personajes de esta ciudad; aunque todo eso pasa y aquí ya no somos más que trozos de vidas por arreglar en una matriz de condiciones de contorno; aunque todo eso la gente suda más que nunca. Sale a borbotones por el metro, se pelea en los carteles publicitarios, se mata en los despachos de cualquier corporativa, reclama con huelgas de celo más horas de deseo, vuelve como legiones de Edipos a salvar a su padre y a apuñalar a Brutus, a apuñalar al Cesar, a salvar al Cesar. Ejércitos de móviles de iPhone reclaman su independencia y manifiestan su pertenencia al mundo de los códigos, luchan por la legalidad de lo equívoco, por el sinsentido consentido, por el sacrificio de almas que están inertes, por la defensa de las microbacterias y por el fusilamiento de varias décadas de historia.
La sangre, que sale a borbotones de las bocas de Metro, se coagula en los miles de puntitos amarillos blancos naranjas y azules de los despachos y los pisos que condensan en esta ciudad una mole que se mueve con la turbulencia de un corazón de siete válvulas. Sin gracia, sin estilo, sin elegancia, sin estilográfica ni bigote ni bolcheviques ni una bohemia que los defienda, esta masa compacta se convulsiona y modifica el comportamiento de las cosas, las personas y de nuevo las cosas. Las calles se cortan y se abren, cientos de sándwiches se lanzan a las papeleras sin interrupción, hay dos manifestaciones opuestas al mismo tiempo y se confraternizan, arden árboles y los pájaros no se enteran.
Sólo toda la masa puede hacer una cosa y es continuar en el estado excitado, chocarse con las personas, seguir a las personas, amar y desentenderse de las personas, ir a los psicoanalistas, tener perros y escribir papers, odiar la ciudad y hacer yoga, perder peso y perder dinero, amar a los bares y entregarse a acentos rusos. La gente arde, está ardiendo, la isla entera está ardiendo y la ciudad y la gente no deja de arder por mucho que los presupuestos y los libros de conducta no dejen de decir que somos hermanos y que fuimos llamados por la naturaleza para permanecer en un estado de orden que llamamos racional. Aquí la naturaleza ha superado al deseo y la fuerza a la potencia: la rueda avanza sobre el coche, el motor se desprende de la máquina, el pensamiento necesita emanciparse de la vida: tiene que ir más rápido, mucho más rápido, esta máquina que se mantiene joven a una velocidad que oscurece a la propia luz,
aunque el sonido de helicópteros continuaba a veces sonando detrás de la cabeza, lo dejé de oir durante algunos días. En un Madrid frío y típico paré durante cuatro días. En ellos paseé por el Centro, ví a Nerea y Eduardo, a Susana y a Chema, miré las calles desde los balcones y las tardes desde un sofá. Corriendo y con la maleta desarreglada salí por la mañana al Prado y más tarde a nuevos Nuevos Ministerios. La entrada en la estación colosal es la entrada en el reino de lo acrílico, de los signos internacionales, de las estructuras de aluminio o del hormigón visto, del marmol ilimitado, de las composiciones neoplásticas que pactan la ejecutabilidad con la estética. Llegué a Barajas 1 (que me recuerda a Estesso y Pajares) y en un abrir y cerrar de ojos estaba en Gatwick, y en otro más cansado en Victoria Station. Allí, a la salida del edificio de la estación, comenzaba algo que me recordaba mucho al Venetian de las Vegas. La conexión de metro era facil. Los colores universales de lo mapas de Metro me asisten. Tuve tiempo para tomarme otra pausa con una napolitana y un cacao en un local de franquicia donde me dí un respiro como un remolino de hojarasca bien anclado en el remanso de un río.
En París la gente disfrutó de la revolución industrial; en Londres la gente la vivió. Inglesa y mundana, Londres mantiene una tersa escala de pueblo que hace flotar a la población como al mercurio sobre una superficie satinada. Mucho mercurio y el movimiento, regular. Al no poder escapar a edificios grandísimos, la gente está obligada a estar equidistribuida por las callecitas con vendedores ambulantes, chisteras, mochilas de north face y una caballerosidad casi de coche de caballos. Paris tenía la politesse pero Londres tiene la politeness y New York tiene, sencillamente, beat.
Londres me trae a casa pero no del todo; la LSE respira ese ambiente internacional y adolescente de papers a punto de terminar, de gente a punto de apostar por su futuro y chicas a punto de ser mujeres. Cojo un taxi muy de noche y cruzo continuamente la misma vida de pueblo; hay calles suburbanas como en Los Angeles, pero parece que hubieran pagado a la gente para que las habiten. Son muy amables. Tienen las mejillas rosadas. Los ingleses no se ven extraños entre tanto indio. Sí, son cool como dicen. Por la tarde fui a ver la oficina de Foster y me sobrecogió la escala de aquel hombre. Por Dios qué capacidad de crear futuro. Más tarde fui a celebrar el cumpleaños de Tiago a Verner, y la música estaba a la altura. El rito colonial? Poscolonial? Del baile y la sordera me hizo su efecto.
Vuelo y vuelta. Nueva York como siempre: a toda máquina. Hoy salgo para Boston y la carretera que deja la ciudad tarda una hora en dejar de parecer ominosa. Quedan cuatro meses para terminar el Master y miro ahora con nostalgia de futuro qué será lo que se puede hacer en esta ciudad. Mis compañeros de Master y yo corremos para coger sitio, para anclar los tacos, para preparar el golpe, para anticipar la llegada, para averiguar la clave, para dar la estocada, para soltar el freno. La ciudad, más grande que cualquier cosa, terriblemente seductora (y me reafirmo en que cada una de esas palabras es exacta), la ciudad me mira con toda su majestad y la fatalidad letales de una hembra irrepetible. “No tendrás a otra como yo” me dice. “No sabrás vivir sin la luz que yo te he dado” y asiento. Toyo Ito vino hace un par de días. La ciudad me mira desde la altura del Christler Building y me dice “Nadie más te dirá cómo verlo todo al mismo tiempo. No conocerás otro placer como el mío”.
Miro la carretera que va a Boston y que sigue llena de luces rojas como glóbulos llenos de oxígeno y empiezo a ver que sigue pareciendo una ciudad. La maraña de esta mujer llega a donde yo vaya y yo estoy profundamente enamorado de su inigualable y exquisita turbulencia. Terriblemente hermosa, inalcanzable y superior, esta ciudad se merece la mejor de las poesías, el más lírico de los llantos. Aunque me deje, aunque sea yo el rechazado. He visto algo parecido al panóptico de las vidas vividas y ahora eso no tiene marcha atrás, tanto desorden no había estado tan bien ordenado. El futuro que me espera en esta ciudad o en otra no quita que la haya querido como se quiere pocas veces. No importa el daño que me inflinga o la nostalgia que me provoque, esta ciudad me ha amado lo suficiente como para no saber perdonarla.
Ya en su casa, la cena tornó algo raro; las luces cercanas de Times Square, hasta llegar a la casa, parecían algo espectrales, un ruido luminoso que no estaba dirigido a nosotros pero que nos invadía. Ya en su casa, los comensales de variadas naciones y erráticas direcciones comenzamos a sonar. Como un hilo de violín, comenzaron a sonar ruidos raros. Agradables a veces, raros. Rusia a lo lejos, limaduras nasty a lo lejos de alguien desconocido. Una emoción especial que lo agitaba todo y que me ruborizaba se teñía en aquel apartamento de la planta 12 de pasillos clínico-oficinales con Doorman en hall maleducadamente grande y un acabado en las puertas del ascensor de años de ostentación y de ideología de Bill Cosby. De repente la cena daba un giro y el sabor excitado pasaba a ser una ola, o mejor una onda, que me movía el pelo en gel de marea de baño.
Salimos de casa - decidí salir de casa - para aprovechar el aire frío que despierta y anestesia. A disipar lo que fuera que irradiaba. Fuimos a HalfKing en la 23 y la 10. Me contaba él mientras llegábamos que estaba haciendo el proyecto de un edificio para criogenizar personas. Así de simple (1). El futuro es puro pasado, los futuros son puro pasado, las palomitas y el socialismo son dos formas de pasar la tarde. Llegamos y Radiohead caldea las cabezas. Al menos alguien grita (2). Mientras tanto mantengo una conversación a cada vez menos milímetros de la sorpresa con un cabello rubio erizado y una naturalidad que serían propios de algún Pepe en alguna Feria que fuera de Sevilla. De repente es lo mismo cuatro que varios, o mucho que cualquier cantidad. Aquí y allí, dentro y mañana, todo el mundo o cualquiera. La noche seguía oscilando alrededor de ninguna parte ahora con cigarrillos finos y yo con ganas de irme. A mezclarme en la sopa de los normales, a volver al ruido del metro. Las normalidades son tan grandes como los centros comerciales y hay infinitas razas. A veces colapso con unas que viven en el Financial Analysis de los Financial District, con trabajos tan diferentes como una tarjeta gráfica y su café gracias, con pasados de estepa y Saba, con hábitos que fueron prohibidos y luego institucionalizados. Menos mal que Radiohead se queda y lo tengo, se mantiene, lo puedo escuchar: sigue, se depura, lo puedo poner bajo la luz del flexo que hay en la mesilla de noche al lado de mi cama.
(1) www.timeship.com y "Stephen Valentine" en google y sale (2) La canción es Weird fishes
(disculpad este tipo de escritura automática, estoy probando a ver si sale algo)
las ramas de mi cuarto por la noche me dejan ver la fachada de enfrente parece una historia de miedo y una ventana es la única que está encendida
es la suciedad de mi ventana la que me hace ver la bruma en el exterior y la luna ayer se veía a esta hora pero hoy no ha salido o ayer era otra hora
cuando sea así de noche quiero estar dormido o tener toda la noche para permanecer despierto como en una tienda de campaña con las mantas que nunca me tapan del todo la ciudad parece tan desolada como violentas las encinas y toda la mole construida parecen ruinas tan naturales y salvajes como una cueva
aquí podrían aullar los hombres lobo y yo podría ser Walter Benjamin rompiendo botellas y épocas como Baudelaire pisando cristales rotos en la acera construida y demente el asfalto retorcido
ojalá tuviera toda la noche para soportar la vigilia y superar la caída de las hadas lo que más temo, lo que más amo Pena que mañana es de nuevo Columbia y la prosa unívoca
cuánto amo y cuánto temo a mis ramas escuálidas que me asustan en mi tiempo libre
El otoño se mete cada vez más en mi casa también en el studio y en los papeles
Comienza a hacer frío, frío del de verdad hoy tuvimos el midterm, y hemos encendido las bengalas para hacer para correr
una mancha roja en el suelo me revela una bandera mojada está pisada es una herradura de un caballo
oigo como gritan al ladrón, al ladrón! cuando ya toda la escaramuza se ha resuelto
hace frío en la calle y miro desde mi pelliza el rastro del potro a galope la bandera roja mojada pisada me quedo mirándola, recortado contra el paisaje como una figura de Cartier-Bresson sin poder atrapar lo sucedido
Hablamos, sabemos, comprendemos. Sin embargo, nos movemos - por amor a todo - hacia lo que no tiene nombre. Nos movemos - por amor a todo - hacia lo que aun no tiene sentido.
La dirección en la que nos movemos demarca, con precisión, una forma de comprender no basada en lo conceptualizado. Por ejemplo: - cuando uno mira a la nada esperando a que hierva el agua del té; - si escuchamos la música de “Las Horas”; - si uno verdaderamente observa una respuesta precipitada
La fuerza con la que nos arrastra este movimiento – que nos hace viajar, odiar, cambiar – me dice que "ver" no es la única metáfora de "comprender". Comprender no es sólo visualizar cosas, problemas, situaciones. Lo que damos por desvelado sobre todo nos sitúa. Lo que nos mueve es invisible; es lo que, sin ver ni conceptualizar, comprendemos. Pensar no es sólo discurrir: en la distracción hay algo que es muy importante.
Volver a JFK me aleja siempre de mi hábitos inmediatos; elimina mi pasado reciente. El descontexto se apodera de mí y me envuelve como una sombra en una capa. Noto un viento fresco de exteriores en el fugaz tránsito entre Jamaica Station y el Airtrain. Contemplo el crepúsculo industrial incluido la Terminal de Saarinen, reducido a icono doméstico (tendrá esa Terminal el 1% de superficie del resto de terminales?) Ya dentro de los espacios acondicionados, con mi jersey ligero y mi camisa de lino grueso me acomodo a las diferentes temperaturas anodinas. Tras los controles, el cansancio a la moda de la vida agitada me tiene sediento y perezoso, insomne e inactivo.
Vivo con José, un compañero del AAD; la mudanza la hicimos en dos días. Terminamos el martes, hace un martes, el día que tuvimos mesa, cama, sillas. Desde el salón se ve, sin necesidad de renders, un paisaje hiperurbano. Mira a la calle interior que queda entre bloques, y entre ellos hay árboles muy altos azalvajados, que filtran la luz de las ventanas de los bloques próximos. El miércoles ví a Margaret Arbanas en OMA, tres plantas por debajo de Studio X (una extensión de la Facultad en Houston con Varick en la planta 16 del One Wilshire Building). El proyecto de Nairobi está en vía muerta y quise jugar la carta estudiando sobre AMO. No sé que pasó el jueves por la tarde,
El viernes por la tarde recuerdo una entrañable escena en el vagón de metro. Viajábamos una comunidad variopinta. Como en un experiencia microscópica, compartíamos espacio, volumen y un fragmento volátil de tiempo. El caballero latino de enfrente me miraba con descarada curiosidad cansada; las tres adolescentes negras y espigadas andaban alborotando el aire con sus carcajadas violentas. Dos de ellas se despiden pronto y la tercera se queda callada con la inercia de una sonrisa. Una pareja joven con un chico de color tibio parecen flexibles. El metro chirría, uno se zarandea, le dice excuse me cuando le choca. Las personas de pie se dejan el paso, se empujan con clara y medida compostura. Entre ellos yo, un joven posiblemente europeo tatareando a ratos una canción en español. Todos, dispares pero juntos, compartiendo el tren sin saber todos los otros destinos, todas las demás puertas.
Aquella tarde ya hecha noche paseé con Cocó viendo la prenavidad de Union Square, los bares de Alphabetville, cenando en el café le Gamin y asistiendo a la fiesta en el rooftop de Kostas. Ví a mis compañeros del antiguo año y volví muy tarde en un metro decrépito y lento, muy lento. Al día siguiente una compañera del año pasado me envió un mensaje diciéndome que estaba aquí, y fui enseguida a visitarla, en la Escuela. Al final pudimos cenar y desayunar juntos; en el intermedio salí a bailar con Nika a Lafayette, a dos clubes de diferentes tribus urbanas. El primero podría ser funky o algo extraño que se podría llamar “normal”, en el segundo había chicas con piel de porcelana peinado a la taza maquillaje en negro y una (irresistible) mirada de tedio de la vida moderna. Ya muy tarde paramos en un McDonalds y seguimos el rito de las hamburguesas y el de la basura; un taxi nos subió al Upper West donde adormilado me despedí de ella. Juan me contó al día siguiente sobre su corto; como necesitó en su momento saber sobre la vida de los arquitectos, se pasó por la escuela y recogió las maquetas de algunos amigos del Master. Hablamos al sol todavía capaz de septiembre sobre arquitectura y nuestros años, sobre NY y el año siguiente, sobre su corto. Por la noche se pasó una estudiante en Harvard que visitaba NY y a estudios de Arquitectura. Reimos y nos reimos (puede que demasiado) de los arquetipos que nosotros y quienes nos acompañan en la universidad, representamos. A la mañana siguiente la despedí con un café en la 112. La semana había comenzado y yo ya estaba en el avión; no sé si por eso ayer estuve más bien de vacaciones, pensando, gozando, hasta leyendo.
Afiné la pistola del nomadismo con una maleta lista para llevar a bordo que sintoniza perfectamente con la cultura macbook. Y en Madrid en menos de una hora, es increíble la generación procreativa de hábitos y costumbres. No sé cuantas cosas son normales; en Madrid, en el AVE, en las romerías o en Cádiz, imagino que son muchísimas. Vuelven a ser una selva como mi patio; la comida del avión es, posiblemente, el único de los elementos que me permite contemplar todos al mismo tiempo. Sigo pues incapaz de hablar mucho, de ver los exteriores: estoy en una entrañable escena, viendo puertas, y puertas, y puertas, y puertas, y puertas que se cierran y se abren mientras yo sigo viajando.
Acabamos de firmar el contrato de piso con el landlord; el hecho de que tenga un número de la seguridad social es importante. El piso está bién: dos habitaciones, comparto con un compañero español en el Master.
El piso está bien, a unos diez minutos de la Facultad, de nuevo en Claremont Avenue (aun no recuerdo el número). Tendremos que amueblarlo. Tengo piso hoy día once de septiembre, hoy hoy aniversario de las torres gemelas hoy me entero que el proyecto de mercado en Nairobi tendrá que ser otro porque un Master plan en la ciudad lo cambia todo hoy vienen McCain y Obama a tener un debate en Columbia hoy quedo con Nieves el frío se cuela por las ventanas, un abrazo
llegaba a Manhattan en un taxi compartido con una agradable desconocida que había hecho el mismo vuelo que yo. Veía el skyline del norte de Manhattan bajo la luz brumosa de un día húmedo, caluroso y tendente a los atascos. Miraba. Llegué al piso en el que vive Jesús - en el que me hospedo por tres semanas - y tuve un rato para respirar el aire en movimiento de la calle. Conversación rápida y afectuosa, como él tiene entrega viaje tesis etc en seguida pasamos a lo doméstico. La ciudad no ha perdido ni un centímetro, su estado de continua excitación permanece. Conozco a la compañera de piso de Jesús, una agradable mujer de Eritrea que tuesta el café y me lo sirve, confecciona perfumes y le gusta pasear por la noche alrededor de la manzana. Me siento honrado de convivir, a una parada de metro del anonimato, en un ambiente cordial y doméstico.
Recibo llamadas, llamo por teléfono. Veo a amigos, saludo por la calle, compro en las antiguas tiendas. Ando con un andar distinto, no presto atención a todo lo que pasa; he vivido otro septiembre y ahora sé qué significan los signos; entre los que compran cigarrillos, preguntan la hora y esperan el semáforo me hago algo invisible: estaré empezando a ser espíritu?
En el café de la 120 con Amsterdam como con Jesús y por casualidad veo a Nika, que carga con su PhD desde hace meses. Los saludos son cortos y certeros: en seguida se pasa a lo cotidiano. Le digo que es difícil explicar la diferencia entre esto y nuestro lugar de origen, ella me dice que éste es un espacio mental distinto. Me río pero asiento. Ella me sigue diciendo que aquí (entre Columbia y Manhattan) se opera de forma diferente. La escucho con atención. Estoy de acuerdo pero el salto no es exactamente cualitativo. Sin embargo, encuentro que los hábitos "personales" que se llevan a cabo aquí son diferentes. La gente está en proceso. La misma vieja Avery (el edificio en el que estudio) está en proceso, las metas académicas, los despachos, la vida diaria.
El cuatro de septiembre nos reunimos ya con Smita, la profesora del TClab de la que soy asistente. Saludos cortos y certeros. Empatía y mucho por hacer. A mi alrededor todos los veranos tienen nombre de paises en vías de desarrollo y prácticas en empresas.
Hace un rato veía en el Metro una mascota de algún equipo de basket. Nadie ha reparado a mirarla, hacía la cola como todos.
Nueva York es escandalosamente atractiva. Atracción y escándalo son correctos. No conduce a la temperancia pero sí hacia el deseo. Insufla energía a través de la fricción (entre tanta gente, tantos horarios). A veces me parece que alguna de las dos costas del oceano no es posible. No veo manera de estar en un estado transoceánico.
Mientras voy cediendo me voy adaptando a la música, y veo las costas del mediterráneo con el sepia maravilloso de un pasado inequívoco,
Camino de Madrid, el tren pasa por paisajes sin formar en una luz de tarde que me recuerda al crepúsculo. Paris estuvo magnífica en el día o dos que estuve en ella. Como una amante entregada. Hay un drama exquisito que es invisible, y que se respira cuando se pisan los adoquines exquisitos de sus calles. Como un muerto embalsamado, París exhibe lo que fue y lo mantiene a flote. Toda la ciudad respira, todas las calles recogen personas que leen, extienden la belleza o pasean su civilidad parmi le paisaje fourri de ferraille. Miramos la ciudad como aceite al agua
La ciudad es tan hermosa que no puede cambiar. Sólo cabe ver su esplendor, formar parte de su escenario. París es la mejor ruina contemporánea, y embalsama los cuerpos de quienes la conocemos con dosis líquidas de nostalgia y belleza. Castigados con el progreso, necesitamos cambiar crecer: Paris hace el esfuerzo sobrehumano de crecer y ser la misma. En Belleville un delicado equilibrio ecológico une a los morenos con los de piel de perla. La cena en el restaurante vietnamita me traía al lejano este en el que estuve un día. No se parecía nada al Este que se ve en Nueva York. Asia es distinta en ambas ciudades, y yo me quedo volviendo a Montmartre, donde las calles del Sacre Coeur, al sol de un café ole, pan au chocolat y café al exterior me reducen a cenizas de candor. Qué exquisito cada rincón, que suave el roce de las voces deslizándose por la lengua francesa.
Qué exquisito el tren que parte de París al pasado remoto. El sonido de los primeros adoquines peatonales, las últimas buhardillas. Los chevalieres adolescentes se visten en plena revuelta personal con dejadez estudiada, pareciendo desheredados voluntarios de un reino que amaron. Como una amada ajada, Paris conserva la belleza intocable de lo que no puede ya ser el centro del mundo. Su hermosura envenena a quienes vivimos bajo el cambio: morimos mientras la besamos. No se la puede más que amar sin tocar y ese es el drama que me atañe.
Especies sociales para mí desconocidas florecían en cualquier rincón, y el aparato del Estado Americano las soportaba mientras viajábamos de norte a sur recorriendo la costa oeste. Comprendo ahora cuando discuten si América es tal o es cual: no parece estar hecho sino estar haciéndose continuamente por un agreement (acuerdo) implícito en la disparidad. Frente al hotel frente, una Iglesia stand still en pleno strip de Las Vegas.
Jamás habría creído que podría existir Los Ángeles. Entiendo que fuese una inspiración para Blade Runner. En ella el género humano pasa de ser un punto a ser una línea: el vector de la dirección de los coches. Los Ángeles es como ordenar una baraja de cartas por sus pesos en moles. Crea un orden absolutamente remoto. Los Ángeles no es creíble pero ahí está, de hecho crece como una mancha de aceite de coche acelerando. Tardamos dos horas en salir, a cinco carriles por dirección, de un tejido residencial monótono: nadie en la calle. La calle ha dejado de ser relevante.
Otros lugares. En Las Vegas uno está obligado a tomarse en broma y vimos su Strip. Y los Cañones del Colorado. Las naranjas de California. La Playa de Monterrey. Flagstaff por sorpresa. El cráter. Entramos en numerosos lugares ya extintos. Y otros que vendrán (lo genérico)
Pasé por Nueva York de puntillas, sin querer ver demasiado. Había conseguido olvidarme del sonido frenético de la isla llamada Columbia y temía despertarlo. En el Metro, un japonés gay con zapatillas retro doradas y flequillo mood discutía con aspecto de chicle acerca de cualquier tragedia cosmopolita con una rubia con delicadeza parisina y de ambiciones tipo Hilton: los vaqueros por dentro de las zapatillas, el collar blanco rodeando un escote campestre con tonos de inocencia retenida, el colorete sobre frescor real. La especie humana se encuentra en un estado de continua mutación en Nueva York, de deformación performativa y las personas están invadidas de códigos y significados, tendencias, posturas orígenes tendencias y activismo. Pasé por Nueva York sin querer mirar la cumbre de sus edificios, y fui lo más directo posible a hacer cuatro cosas que tenía que hacer. Pese a ello, noté el vaho del miedo y el amor en la nuca.
Muchas cosas que se van a la buhardílla del recuerdo esperan en cola. Esperan y las despido con placer y afecto: demasiado es suficiente. Parece que no hay más turbulencias, ya es hora de aterrizar y además ya es tiempo de ir aterrizando.
Mayo 15 A la llegada en JFK la cola de los taxis es metropolitana. Llamo por teléfono para saludar y recibo noticias. Acabo de comerme seis horas de día y me dicen que le quedan más de 18 para terminar. "Prepárate" me dice la voz en el movil. Antes de medianoche hay que terminar ya da igual para plotear.El taxi no puede ir más rápido así que me tomo el trayecto a casa como una peregrinación. Mi corazón se debate entre la recién adquirida serenidad rápida del mar y la velocidad ingente de Avery, esa máquina imparable. A mi llegada al edificio, me quedo estupefacto. Veo como la gente golpea el edificio en un escenario de guerra; como ya no queda energía para pensar, la gente monta, atornilla, machaca y suelda sus trabajos en el edificio, que literalmente es cubierto de todo con una plantilla de doscientos estudiantes a jornada y media. Termino el dibujo, intento quedarme más tarde, el día me llega hasta un dolor de cabeza, me voy a dormir.
Mayo 17 La exhibición comienza a las 5 de la tarde y a las cuatro corremos a dejar las maquetas. El edificio está magníficamente adornado hasta sus tuétanos con nuestros trabajos. Tomamos un coctail y reimos en los jardines verdes; los ajenos no sospechan que la mitad de los comensales están en un estado de felicidad extática (fuera de si). Esa sensación de división y juego me llevan a downtown, donde celebramos hasta que me vuelvo a casa ahora perseguido por un jetlag que aun no había sacado.
Mayo 19 Se entrega el portfolio de final de curso a las 11: a las diez estamos terminando de maquetar. Estoy con Pepe (quien el 21 recibirá el premio al mejor portfolio) Anoche estábamos definitivamente baldados, cada dos horas dormíamos un cuarto de hora. Entregamos y hablamos de cualquier cosa apasionadamente. Todavía me queda continuar pues a las 5 entrego el proposal para el Oral History Award (que no conseguiré) y voy a ver a Jesús a que me ayude a terminarlo. Lo entrego con un minuto de retraso, no recuerdo bien qué es lo que hago ni tampoco cómo me voy a casa a dormir.
Mayo 21 El Campus de la Universidad es precioso. Todo es fenomenal, grandioso, se nos dice que somos magníficos. La celebración de la graduación cubre con una preciosa tela aquel año que fue un ser vivo: testifica su muerte. Columbia ha terminado, viva Columbia. A mí no se me aplica pues me quedo el año que viene. Por la tarde tomamos un café en plena desorientación, paseo con Rosana por Riverside Park y termino yendo a una celebración agradable en un club muy bien escogido.
Mayo 24 Es la fiesta de los alumnos en East Houston. Mucho ruido muchas luces, algunas nueces.
Mayo 25 Hoy tenía el día libre, y he venido a Central Park, al mismo lugar donde mañana hace un año me senté a leer por la mañana. Es espléndido. La gente pasea. Los árboles dan una sombra sólo amable. El frescor no parece de metrópolis. Esta ciudad maravillosa se reinventa sobre su continua manipulación. La gente viene paseando, hay toallas en el césped, tops de bikini y bicicletas aparcadas. Niños y carritos, libros para abrirse. Un día 25 de mayo, ahora del año pasado, llegué en un taxi desde Penn Station cuando ya no sabía más cómo orientarme. El taxi pasaba por Central Park West y yo estaba maravillado y cansado del viaje; venía de una larga despedida de Charles de Gaulle; también de una ciudad que acababa de desamueblar. No recuerdo bien lo que hice la primera noche. Pienso que compré algo para comer y sí! Fui andando al Campus de Columbia, ya anocheciendo. Recuerdo los escalones del campus, moteados de jóvenes reclinados, solos o en pandillas, en un oasis de césped. Recuerdo el giro rápido de los cafés a los Delis.
La disipación durante la vida es importante, tanto como el provecho. El zumbido del curso desaparece y comienza – exactamente como me dijeron – a parecer algo que le pasó a otro. Ráfagas de sueño, irritación y placer se suceden después de la explosión del 21. Avery es una Factoria que procesa proyectos de arquitectura a una velocidad que yo desconocía. Dentro de 7 días comienza la próxima generación, y la Facultad cambia de cara completamente en muy pocos días. En ese tiempo buffer, salimos a la calle y recuerdo los hábitos ciudadanos. Mas que cifrar el año, se puede cifrar su celebración: no he aprendido pero tengo algo de complicidad. Quizás porque estoy, por la disipación, disperso en la geografía física y humana de la ciudad, saludo con renovado cariño a la escena que me vio llegar.
Miro el parque y todo lo que no se ve: un año más tarde, esta ciudad me parece maravillosa e inimaginable.
Mayo 1, Entrega Entrego el Proyecto en el máximo anual de excitación y estrés. Escenas que querré recordar hacen las pasadas semanas gustosas y difíciles: paseo por Riverside y fiesta de cumpleaños de Loreto con Adriana, hermosa charla con Smita y un viaje a contrapelo a recoger el paquete del Mac en el Bronx industrial. Todo parece impedirme dibujar como un condenado, cosa que hago a costa de tóxicas horas de noche. Algunos minutos de ansiedad me dicen que, en el Proyecto, hay algo más que el Proyecto en juego. Entre muchas ocurrencias, encuentro metáforas de dolor salvífico, y yo simulo ser sus gurús: la metáfora del parto y el nacimiento, la de la muerte y resurrección, la de los Iniciados y la sublimación. El proyecto está muy retrasado hasta la mismísima hora de la entrega, en la que los critics disuelven cualquier dolor (está Angelo Bucci, Andrés Jaque y Juan Herreros); después ya no es nada, el Proyecto se desvanece entre alegría y sudor y yo me duermo sin nada que guardar.
Mayo 3, Montaña Vamos a “6 Flags”, un parque de atracciones de montañas y acantilados rusas (de ahí el video de youtube). Los colegas de Studio exhalamos toda la tensión de la última semana. Gritamos, nos reimos de susto y cenamos en Long Island. Más tarde, duermo como si hubiera venido de esquiar.
Mayo 6, Turista Después de la entrega el estrés anaerobio se desvanece como un dolor nervioso. Nuevas tareas emergen como recuerdos a flote. Aun en Nueva York, me dedico a preparar el contraataque que haré a mi vuelta a Nueva York, dentro de 9 días. Tras tres meses de fidelidad interrumpida a Columbia, bajo a downtown durante el día. Compro regalos, voy a Chinatown, desayuno en Nolita, nos perdemos a propósito por Midpacking; paso de lado por Central Park, vuelvo a Cielo con Esther Cordero e Inma Cano!, reconozco a un antiguo conocido de Jaén. Lo que no hacía lo he vuelto a hacer.
Mayo 7, Avion Aun somnoliento, veo a través de la ventanilla del avión la luz del amanecer, que me recuerda a las mañanas asustadizas de los inviernos de Jaén. Aun no del todo despierto en un avión dormido, debo estar confundiendo mis deseos y los conceptos: el color del cielo con Europa. La luz pálida y tierna de la ventanilla del avión me recuerda al cielo crudo del Día previo al amanecer.
Me siento así, temprano y de vacaciones, despertándome delante de un tiempo que aun no cuenta. Imagino que quiere decir que, finalmente, estoy terminando el Master. Van a servir la comida y la luz azul en el avión me recuerda cada vez más a un hogar acelerando su horario. Siento estar madrugando en una mañana de sábado tras una semana febríl de trabajo. El azul prístino e inocente que llega de la ventanilla me trae una primera imagen del breve occidente mediterráneo, que es en el que yo nací, lo cual es de repente relevante. El año que viene me quedo definitivamente en Nueva York, trabajaré en un proyecto o investigación (no sé muy bien cómo definirlo) de un Mercado que está en Ruiru, Kenya. Las alas batean con fuerza y quiero contárselo a mi familia, que me está esperando. Aun vuelo,
Mayo 8, Salón Aun somnoliento, pregunto donde estoy: una voz familiar creo que me responde que en El Puerto. Tomamos gambas al ajillo en un almuerzo de más de una hora; la suciedad de estas calles no me parece tan sucia. Anochece en Cádiz y yo duermo en mi casa.
Mayo 9, Andén El tren que me lleva a Jaén me permite compararme con lo que no cambia; las estaciones por las que pasa son muy modernas, y las personas que suben y bajan exhiben sus acentos nudosos. Ya en Jaén, tengo una recibida agradabilísima que temo se deshaga cuando vaya a dormir. Nos quedamos hablando de explosiones y propósitos hasta bien entrada la madrugada y ahora sí caigo agotado en la cama,
Mayo 13, Encarnación Paso por la calle que une la Plaza del Pan con la de la Encarnación. Ando rápido porque llego justo a tiempo no sé a donde. Veo las caras, las hechuras arabescas de la calle, los colores en la ropa. Los adornos, los oropeles y lo moderno. Me doy cuenta de que ya soy un turista, fascinado por la belleza dual de la ciudad. Miro con cariño lo que no es mío: la cotidianeidad. Sevilla parece un hogar sacro para poblaciones deslocalizadas que defienden lo específico. Así se permite ser y no ser conservadora. El diseño gráfico, los bancos y la solería de las nuevas plazas, los pantalones color vino azulado. Oigo hablar muchos idiomas en personas que vienen del futbito o que se toman una caña.
Mayo 14, Local Tomamos una tapa en un chiringuito y luego, apartados del viento frío que viene de la Bahía, cenamos. Ayer pasé por Jerez y hoy vuelvo a ver a Magdalena. Inicio el hábito que tendré que dejar mañana,
Mayo 15, Bahía Vuelvo al Edificio de la Junta, que mira a la Playa de la Victoria. Le echo un vistazo al mar; es verdad que tiene reflejos de plata. Se fuma en los cafés, observo las arrugas hermosas de las pieles morenas que han crecido bajo la luz y la brisa. Una brisa de calma o broma tiñe los gestos de los administrativos, del camarero y de los tenderos a quién pregunto dónde está el autobús. La gente se saluda por la calle con una broma. La alegría que veo me recuerda a Sao Paulo, y a los ultramarinos bajo el Apartamento de Copacabana.
Mayo 15, Terminal Con veinte minutos agradezco la visita de mi hermano y su familia en Barajas. El Aeropuerto es luminoso, inusitadamente tranquilo y con una cubierta de madera maravillosa y masiva que me recuerda a las palabras “bosque” y “desaparición”. Nos despedimos hasta pronto y corro hacia el avión.
bajo la letra lujuriosa de chulo jipjopero se escondían palabras mágicas, que se confunden con las de robot. Busco y descubro: es la letra de la canción HARDER BETTER FASTER STRONGER de Daft Punk. Muy conocida, versionada. La canción está cantada por robots. Los robots como hijos de la modernidad. Como los nuevos hijos. Como los nuevos autores.
Como es la canción cantada por los robots? La letra: Work It Make It Do It Makes Us Harder Better Faster Stronger More Than Hour Our Never Ever After Work is Over [x2]
Work It Harder Make It Better Do It Faster, Makes Us stronger More Than Ever Hour After Our Work Is Never Over
Los robots hablan de trabajo. Que nunca termina. La letra es la primera revolución de las máquinas reivindicando sus derechos.
Esta canción se acopla a la otra como su subconsciente. Por eso la prisa de la que dejé el otro día. Por eso su voluntad imperdonable.
Las noches de Club tienen luces como en todos los lugares, sonido como en todos los bares, cuerpos como en todas las danzas. Llego a este beat de dos de la mañana. Abro la letra, disecciono, y encuentro exactamente el elixir de las luces, el sonido y los cuerpos de los (por mi conocidos) Clubs de downtown. Prepotencia, desinhibicion absoluta, impaciencia, una chuleza suburbana que compra gafas a precio de oro y oro a precio de hojalata. Una simpleza de abeja impactando en puro polen metropolitano. El sonido digital de Daft Punk recuerda los Piers del West Side, los sonidos ultragraves a la vibración gigantesca de los altavoces negros. La voz de bad guy hurrying up en la agitación contrareloj de la noche. Y la letra es pura, digamos pura superficie. Pero cuanto se parece a los ojos de la de downtown.
Now, now, now, that, that that don't kill me Can only make me stronger I need you to hurry up now, Cause I can't wait no longer I know I got to be right now, Cause I can't get much wronger Man, I been waiting all night now, Thats how long I been on ya (I need ya right now)
[Verse 1:] Let's get lost tonight You could be my black Kate Moss tonight Play secretary I'm the boss tonight And you don't give a fuck what the all say right?Awesome The Christian of Christian Dior Damn they don't make 'em like this anymore I ask cause I'm that sure Do anybody make real shit anymore? Bow in the presence of greatness Cause right now thou has forsakeness You should be honored by my lateness That I would even show up to this fake shit So go ahead, go nuts, go ape-shit Specially in my pair a stel(?)or my bape shit Act like you can't tell who made this new gospel homie take six, and take this, haters
[Chorus]
[Verse 2:] I dont know if you got a man and that If you got plans and that If God put me in your plans and that I'm trippin' this drink got me saying a lot But I know that God put you in front of me So how the hell should you front of me It's a thousand you's, there's only one of me I'm trippin' I'm caught up in the moment right Cause it's Louis Vuitton Don night So we gon' do everything the Kan like Heard they do anything for a Klondike Well I do anything for a blonde dike And she'll do anything for the lime-light And we'll do anythign when the time's right uh, baby you're makin' it
[Chorus]
I need ya right now I need ya right now you know how long I been on you Since Prince been on Apylonia Since OJ had Ice a tona's Don't act like I never told ya Don't act like it (never) told ya Don't act like it (never) told ya Don't act like it (never) told ya Don't act like it (never) told ya Baby you're makin' it
El Proyecto de primavera se entrega en dos semanas y la temperatura est'a subiendo hasta l'imites tropicales. La piel se vuelve m'as fina y uno se vuelve m'as sensible a todo: a la irritaci'on y la alegr'ia, al sue;o y el insomnio, a la risa y el rencor, al cansancio y la exaltaci'on. Los noventa potros, caballos (y alg'un meara) del Master exhalamos el agotamiento (festivo o celebrativo, pero agotamiento) de estos 'ultimos once meses. El ambiente se est'a haciendo extremadamente no s'e qu'e. Algo va a estar a punto de explotar y no explotar'a.
Sujetado a estos potros corremos por un auriga que est'a tan agotado como nosotros. Los teachers de Studio (esos aurigas) luchan entre vitores para conseguir su liberacion. Entre vitores y conferencias sudan la presi'on, la destreza. Nos gui'an con todas sus fuerzas; con decisi'on y cuidado latigan a quienes cuidan y aman para extraer toda nuestra potencia. Luego tienen que saber soportar y sostenerla. Los potros hablan de la habilidad del auriga y el auriga habla de la nobleza de sus potros. Nuestro proyecto es su Proyecto y nadie va a perder la carrera. Sobre todo para los aurigas. No vamos a perder la carrera, nadie vamos a perder la carrera.
Cada v'ez el ambiente se hace m'as exc'entrico, y cada vez salimos m'as a downtown: alli la presi'on invisible se disipa. La gente est'a nerviosa, hay mucha prisa. Es raro y es esperado: si un profesor no obtiene buenos proyectos se va, as'i que cada mil'imetro de nuestro aliento est'a contado.
El aliento colectivo de noventa corazones a toda maquina hace lagrimear los ojos. Nos hipnotiza en un gesto de esfuerzo que no es comprensible fuera, bajo el color verde del Campus de camisetas de "COLUMBIA", pies descalzos y bolas de baseball en la mano de chicos que se podr'ian llamar Tomy Hilfiger.
El sonido de esta aceleraci'on nos hace opacos y salvajes, retuerce la tensi'on hasta crear una musculaci'on sudorosa.
Invisibles gestos nos mantienen atados a las bridas, en un final apote'osico y febril,
Bueno sucede como con "olvidar". Olvidar es lo contrario que recordar, y ambos son buenos. Me digo esto para hacer las paces con lo que se me olvida, continuamente, estas semanas. Es un carrusel variopinto.
En Proyectos aprietan pero no ahogan pero aprietan. El resto es de lo m'as interesante: preparando el curso que viene y sobre todo con momentos de prisa en situaciones inauditas. Por ejemplo la ultima exposicion en la que corregiamos dibujos de Eisenmann bajo consejo de Eisenmann. O el d'ia que llegu'e tarde al MoMa. O la fiesta de chicas en patines. O el tipo que ofrecia sus servicios para pasar a los mejores clubs. Telefono incluido. O mi noche de sue;o en un hotel de times Square cuyo nombre no recuerdo. O los mensajes en los que comprend'i, como cc: un posible viaje a sudafrica. O el especialista en arquitectura postcolonial del sudeste asiatico que conoce a Pierre Clement. O las caipiri;as con el profesor de Economia. O la conferencia inesperada de Massimo Vigneli. O la correccion de Proyectos con el (a posteriori) jefe de Ove Arup NY. O el email a AMO. O el libro de arquitectura camboyana, de nuevo, sobre mi mesa.
No as'i las noches de fin de semana, que cada vez son m'as Manhattan y menos Columbia. Drasticas noches de poblacion, calor de interiores y sopor de feria. Volv'ia en reflejos a imaginarme los cuerpos de Foucault, en lugar de las personas de la ONU. La primavera ha reventado en el Campus y se extiende hasta altas horas de la noche. Tengo la ventaja de tener obligaciones academicas y limitaciones economicas que me mantienen en la parte domestica de la ecologica escala humana. Cada vez noto m;as el ruido treinta;ero de Downtown y aun se tomarmelo a broma.
Pero quiz'as lo m'as atractivo de estas semanas aceleradas es la confabulacion. aqu'i sucecen m'as cosas de las que uno es capaz de encajar. Es como el bar del Salvador con el doble de gente: hay que ser audaz para conseguir la cerveza. Llueve de todo y al fin uno acaba comiendo de lo de siempre: del sue;o. Los dias se estiran para coger todo lo posible y se duerme hasta unas nuevas 8 de la ma;ana en el email. Casi siempre estas cerca de algo interesante y casi siempre lo dejas escapar (se me paso ir a la conferencia que dio Koffi Annan, creo que ten'ia que plotear o algo).
Se que es redundante, pero solo se me ocurre cantar un peque;o himno a lo que ya se me esta olvidando: la metralla continua de mis semanas postbrasileiras me tienen irreversiblemente lanzado hacia el olvido.
Mas adelante hablare de lo invisible, mi nueva musa.
Por suerte o por desgracia el avi'on que se dirig'ia hacia New Jersey deb'ia hacer primero escala en Sao Paulo y luego en Houston. Comenzaba a ser de noche y comenzaba, la ciudad, a transformarse en un vasto objeto tililante. No sab'ia porqu'e, Rio me hab'ia seducido menos que Sao Paulo. Tiene playa y mas samba y, pese a ello, Sao Paulo me había enamorado. En Rio lo local y lo extranjero se simbiotizan en una nueva ecología turística; su fachada (Copacabana e Ipanema) es lo que deja de ser propiamente Rio: Mar. Pero encontraba esto algo irrelevante. Ten'ia algo de Torremolinos y algo de eco. Se pod'ia ver en los falsos techos y en las curvas psicodelicas de los espejos en los bares. Los ocho millones de R'io no aparec'ian por ninguna parte. Lo más patente era lo invisible.
I
En el avi'on por la noche, por el contrario, pude ver el verdadero cuerpo del Rio de Enero: una mancha vast'isima de luz que se extendia hacia el norte como si fuera vaho de la tierra. Copacabana Ipanema El Centro Lapa, ellas son pequenias sonrisas blancas de niño aqui al sur, mientras el avión gira con su elipsis característica sobre el resto de la ciudad naranja. Si se me permite cosmetizar el término, Rio aparecía como una dama de posindustrias. La ciudad venía dada por su invisibilidad y la ciudad era sobre todo su escala. Lo demás era lo moderno, lo que la ciudad quería ser o representar.
II
En una hora el avi'on sobrevolaba Sao Paulo. Sao Paulo no tenia forma. Llegaba a todos los lados; a todos los lugares de mi vista. Con filigranas irregulares pero de cierta isotrop'ia. La misma densidad por todas partes. Como si ocurriera un éxodo omnidireccional. Cubriendo unas faldas que no acaban. Sao Paulo no tiene forma ni fachada y no s'e porqu'e eso me da cierta esperanza. Quizás porque no permite cosmetizar la palabra posindustrial e imaginar otras. Quizás porque parece una nueva aleación, quizás porque es fuerte.
III
Las lucecitas de Houston las vimos al amanecer americano del avión que nos traía al norte. Eran más ricas. Eran más estables, pero eran menos fuertes. Parecía que resistieran mejor crisis que revoluciones.
IV
A las una de la tarde una luz blanca pintaba el mar suburbano de New Jersey. Mecido contra el duermevela de los aviones y las estaciones, me parecía reconocer la normalidad entre aquellas trazas. El avión giraba en un gran círculo para aproximarse a Newark, y la blancura comenzaba a tomar tonos verdes marrones y aluminio. Los campos de Deportes con sus colores sintéticos y las carreteras con su escala excesiva. El avión se acercaba, tocó el firme, finalmente se estaciona: estamos de nuevo en tierra.
sobre todo muchas cosas imposibles de recordar. El edificio del aeropuerto trajo de golpe lo que deberia haber visto solo en Niemeyer, y empec~e a sorprenderme. Calor, una escala para dos primeros mundos y un pais tan salvaje como la fruta de la cachaça. Me vino bien no tener tiempo para pensar en el viaje y me di cuenta de que no creia posible sorprenderme.
Sao Paulo es una ciudad metropolis diferente: por eso es una ciudad muy cosmopolita. Es casi como cualquier metrõpolis, pero no es en absoluto cualquier metropolis. Sus paisajes urbanos cambian y uno encuentra en cada pedazo de ciudad, a cada parpadeo, un numero de contradicciones que despeinan la conciencia. Palmeras, rascacielos de carpinteria roida, cocos, jaguar, puente, igreja do seculo XVIII, montaçnias, jardin, mulatos corbatas pepsis modelos platanos fritos veloso atasco tos meninas sol de verano en marzo. Todo tiene una escala doble: estaba hecho para las grandes masas. Pero las masas han sido tomadas por la gente, que colorea de homeins el paisaje hecho de hormigon. Hay una perfecta correlacion entre hombres y objetos, y nunca habria sido la esperada. La arquitectura moderna de Sao Paulo tiene una escala que solo es encajada por un espiritu grande; ese hombrecillo con sandalias de goma negras y piel cafe y sudor es ese gran hombre. Las librerias estan tomadas, igual que estan tomados los museos de visitantes y las aceras de vendedores ambulantes.
La camara de fotos resultaba cansina y mãs que cansina inutil. Intentaba corregir los angulos para darle un toque abstracto a las imagenes: una manera de suplir la multidireccionalidad de la vida Paulista. Omnidireccional, exhuberante, catastrofica
y sobre todo, potente.
Como un corazon perseguido. Como un chaval jugando descalzo. Como un sarampiõn. Como diez nostalgias, como cien celebraciones. Desde la azotea del edificio ( ) de Niemeyer vimos un paisaje que doblaba Manhattan. No hay un grid y alla a lo lejos rascacielos tropicales de viviendas se funden con la naturaleza, el desorden y lo ambicioso. En el restaurante de la Torre Italia veiamos pasar los helicopteros negros sobre el cielo de tormenta y el vendaje inacabado de la urbe. Ciudad sin final, sabor sin pausa, cadencia de formas. La humedad el trõpico y sus hermosas cadencias curvas me trajeron recuerdos de otras tierras y de algun otro oceano en el que vivir, aunque parezca imposible, resuena diferente.
El desorden de esta ciudad me ha dado gran alegria. Es un desorden incalificable. Invoco al mito de Babel, de forma ya repetitiva, como la (unica?) forma de cifrar los aciertos; una sobrecarga de sonidos; poemas vegetales hecnos de carne; otra valvula exhortando. Creo que Sao Paulo resiste, como lo hace el hormigõn titanico de Lina Bo Bardi, la decadencia que ya oscurece Paris.
No s'e c'omo me las apa;o pero acabo estando en un espaciotiempo comprimido. Estas semanas he estado liado en un numero de cosas que no recuerdo. Si alguien lleva prisa en el coche se dar'a cuenta de c'omo observa el paisaje. Ese paisaje abstracto me ha parecido Manhattan; eso por otro lado tiene el encanto del h'abito, o el encanto del desvelamiento.
A m'aximo volumen, ayer tuvimos el midterm del Studio. Estoy en el que m'as se trabaja, los arquitectos son muy buenos profesores y adem'as se ha creado un ambiente muy agradable. Ayer los doce del estudio estuvimos al menos hasta las tres de la noche trabajando. Yo no dorm'i para variar, y volv'i a entregar por los pelos y bien. Estoy bastante contento con mi proyecto y la profesora est'a muy contenta con el studio. Es una experiencia que, sin ser necesaria, es buena.
Ma;ana tenemos el vuelo para Brasil, donde estaremos dos semanas. Una de arquitectura y otra de vacaciones. No me llevo el portatil, lo cual es un logro. A nadie nos ha dado tiempo a pensar en ello. Otra experiencia que quer'ia tener.
Ahora hay varias cosas emocionantes que ya os contar'e en otra ocasi'on.
La mala vida amplifica las alegr'ias y consume todo tipo de carburantes. Me tiene enso;ador, algo insomne y adormilado cuando menos lo quiero. La mala buena vida, o la buena mala vida, no s'e cual. Esta contraposici'on es demasiado f'acil. Es mucho exacta tal y como la canta Manu Chao,
mientras me siento a dibujar en el ordenador, el dia antes de mi primera entrega, vuelvo a conectar Pandora, vuelvo a escuchar Beirut sobre el ruido de fondo del Studio. Beirut, Rhineland, y vuelvo a encontrarme en un momento de rito: la misma pantalla, la misma luz, la misma prisa.
Se me olvid'o que ha nevado, que vi a Tomatito en un teatro, que siguen mis planes para el a;o que viene. Que nev'o (de nuevo) y que estoy en plena vida ordinaria.
(aparte de todo he puesto la versión björk y radiohead de unravel, para exegetar)
en cuanto entré en la 7 de JFK comencé a oler algo. La cola del vuelo de Iberia estaba llena de españoles, que orgullosamente se habrían llamado íberos. El periodista que algún día no tuvo entradas ni gabardina cabizbaja; el chaval de nariz pelada por el sol de Navacerrada; las chicas de corte barcelonés la pareja internacional él con cuello vuelto y ella fue tan hermosa; una estudiante desapercibida entre los pasillos de la Complutense; un novio de Madrid y su chica puro glamour; una madre soltera? y su hija soltera las dos muy independientes (entre ellas quiero decir); un chico casi francés algo americano pero español de cabo a rabo, con la ropa del guitarrista de la Oreja de Van Gogh.
Se nos nota sobre todo cuando estamos en grupo. Cuando estamos en grupo estamos muy orgullosos de ser quienes somos, y en seguida organizamos los molinos de viento como la Isla de los Famosos. Acababa de llegar de varios kilómetros de infraestructuras roadadas (arterias vivas urbanas) y de una parada de metro (equivocada) de Queens y de un taxista Pakistaní y de luces de neón, y llegué allí y lo ví de nuevo después de tantos meses, instantaneamente: esa España mía esa España nuestra. Aun Quijotes siendo Sanchos, presumimos de un reino que sólo lo es para nosotros. Eso me llena de esperanza y de congoja.
La llegada a Barajas volvió a cerrar otro lazo que unía dos cabos que no sabía había prendido: el Metro es silencioso como una caricia, rápido disciplinado; la gente se adecúa a su asepsia. Comí con lorenzo en la ciudad de Telefónica, en la que había tantos metros cuadrados de vidrio impoluto... En Nueva York no hay espacio para nuevos paisajes y un nuevo empezar empresarial: lo único posible es la eclosión.
Un Madrid sueco de cuando las suecas venían a España me llevó a Chamartín, garage y despensa de la vida cotidiana de los migrantes. Me voy a Jaén en un tren modesto, contemplo el paisaje que no ha cambiado, el tedio de los postes de teléfono, el preludio del sueño. Mi familia me esperaba y yo me alegro, hay un Nuevo Corte Inglés y a eclipsado todo como en La Caverna de Saramago, me tumbo levemente y duermo.
Al día siguiente vuelvo a Sevilla y la encuentro tan mágnífica como siempre. Mientras bajo las escaleras laterales de Santa Justa reparo en su drama y belleza: por mucho que quiera siempre discutirá si el arabesco o la linea recta. La ciudad matiene la tensión de pretendida rectitud pero de incorregible guiño y me dirijo a una placita como las de siempre donde el guiño ganó pese a la normativa.
Noche agradable y desfondada en Sevilla y vuelta a Jaén y vuelta a Bailén. Me doy cuenta mientras vuelvo que yo lo que quería sin saberlo era atar - y no sólo estirar - cabos y extremos. Recién llegado, la explosión de ida y la explosión de vuelta me reafirman un martillazo extraño y prometedor que pone al presente mas acelerado donde pensaba: fuera de donde pensaba.
Esta tarde terminé la última de las entregas. Ayer en la tarde entrada en noche miraba mi pantalla de ordenador, escrutando y maldiciendo no tener tiempo para terminar a tiempo. A mi alrededor bullían los estados de ánimo vivaraces y secos: con caras rígidas pero alegres, la gente recogía apresuradamente para ir a una conclusiva fiesta que abría la navidad. Yo permanecía ficticiamente impávido a ese último remolino. Esta tarde terminé la última de las entregas y la sala a doble altura donde nos mezclamos, sospechamos y trabajamos estaba sóla.
Me gusta la intimidad de los lugares que están comenzando a ser ajenos. En ellos se mezcla algo aspero y amargo, con un dulce sabor final . Como un diente recién caido; como cuando uno se muda de piso; o como cuando uno deja sus zapatos viejos y queridos, cuidadosamente, en la basura. La sala a doble altura parece un remolino de hojas post-otoño y todavía quedan charcos de personas (yo entre ellas) que cerramos etapa.
Lo animado anima las cosas: el cling del ascensor no tiene ahora auditorio, y ya no tiene sentido que la puerta de la sexta planta siga cedida. El edificio, antes bella dama entrada en años, parece ahora sencillamente viejo. Los colegios en verano son una verdadera obra de arte.
Así vuelvo a casa a recoger mis cosas para volver, en un par de días, a casa. La nostalgia y el impulso vuelven, de nuevo, a latir en bypass. Entra memoria, sale experiencia, entra aire, sale aire. Me mantengo respirando mientras el tiempo late,
While you are away Mientras estás fuera My heart comes undone Mi corazón se deshace Slowly unravels Se desmaraña lentamente In a ball of yarn En una madeja de hilo The devil collects it El diablo lo acumula With a grin Sonriendo abiertamente Our love Nuestro amor In a ball of yarn En una madeja de hilo He'll never return it Nunca la devolverá So when you come back Así que cuando vuelvas We'll have to make new love Tendremos que hacer un amor nuevo
Así que vine el fin de semana a Chicago, justo después de la entrega de Proyectos (otro atasco). Tres días bien bonitos, en los que reparé lo frío que es el frío. Iba con mis zapatos de verano escurriéndome por el hielo, y reparé a. que no tengo guantes b. que no tengo zapatos de invierno c. que no tengo abrigo de invierno d. que no tengo bufanda e. que hace mucho frio
Así que me quedaba callado cuando salíamos a la calle, para optimizar energía. Tres buenos días Aunque llego en medio de la mitad (esta semana hay que acabarlo todo) Creo que esta noche dormiré con prisa,
Esta mañana nieva, ahora de verdad y ahora se acerca el finalterm y las entregas. A veces siento que he entregado demasiado, o que he hecho demasiados examenes... no consigo ponerme nervioso y eso perjudica el brillo final de los trabajos.
Hace cinco días salí a encenderme un cigarrillo y se lo pedí a una mujer en la puerta. Cuando la miré, nublado por el humo, me di cuenta de que era Kazuyo Sejima. Estuve hablando con ella 7 caladas; el sábado (ayer) inauguró su último museo, y a pesar de las entregas, nosotros los acolitos vinimos a ver la premiere.
No tengo una opinión conclusiva del edificio. Aunque no está bien terminado, no interrumpe muchas de las cosas que pretende. Realmente lo único que tenía color eramos las personas. Asi pensando un rebujo sobre los ultimos acontecimientos... Winny Mass (MvRdV) vino hace una semana, y sorprendentemente la sala estuvo repleta. No sé si se le considera histórico o rabiosamente contemporáneo. Es raro como vanguardia contemporánea, parece seguir atrapado en una crisis epileptica.
Algún día me gustaría contaros sobre las conferencias de la Escuela, hay muchas muchas, siempre te vienen mal (la semana pasada estuvieron aqui los hijos de Kahn y de Venturi hablando sobre las pelis que han hecho de sus papis), y mantienen el nivel de ansiedad e ilusión a un nivel razonable. Otro día, también, a ver si os cuento las nueve días y media de hace un mes, pero vuelvo, vuelvo a uptown y a la Escuela en la que hay que resolver, como pasa en los partidos de fútbol, ahora que la pelota está en campo contrario y falta poco para el silbido del colegiado.
Esta haciendo frio poco a poco hace frio mucho frio Ayer por la noche estaba en Williamsburg Un barrio de Brooklyng muy cultural galerias ropa hecha a mano artesanos defendidos por la industria artesania como elemento de lujo lo alternativo como anecdota de lo funcional?
Hacia frio un frio terrible e ibamos Nadia y yo (una amiga en visita) a un cafe a tomar algo caliente me sorprende que en tanto frio la gente siga igual de viva
luz de candelas como anecdota de lo funcional? calentaban menos que la calefeccion de propano pero nos defendian de algo o me animaban
Esta ma'ana al levantarme a las 7 30 no repare en el exterior. Habiamos quedado a desayunar los tres del piso y cocinar esas tortitas que parecen creps hinchados y que llevan el famoso sirap (cyrup) por encima. Aunque nos tuvieramos que levantar antes, nos apetecia usar la casa como casa, y usar las sillas de la cocina, las galletas que no se usan, el cuchillo que mejor corta, abrir la ventana porque huele a aceite.
Elena me dijo que nevaba, y mirando en la ventana vi como gotas despeinadas. Mas dubitativas que pertinaces, algunas gotas se hacian lentas y volvian a caer. Con la incertidumbre adolescente de un frio que esta por cuajar, repare en la nieve. La ciudad cubierta de todo y sobre ese todo cubierta de blanco. Una purificacion. Una sencillificacion. El prologo de un suenio largamente esperado. Tregua, juego y radiadores en proximidad.
Ya en la calle con paraguas (y yo con ngabardina y sombrero) andamos hacia el dia cotidiano que recibe interferencias blancas y tamiza la visi'on. En silencio, sin peso ni voz ni codigo, el blanco es patente como silencioso y blanco es el perdon. Blanca y silenciosa, una elipsis empania a la ciudad; la moja. Igual que el agua refleja el llanto o la resolucion, la nieve refleja la calma. Inconscientemente una capa de calma adormece la conciencia excitada de los citoyennes. Las gotas de pajaro se posan en el cabello y se mantienen brillando hasta su humilde muerte.
La nieve es el aire no salado del mar. Lo mas simple trastorna a lo mas complejo; lo trastorna y, sin emitir un solo sonido, con un color que solo acaba de empezar, lo devuelve a lo sencillo.
El volumen de nostalgia que genera este trozo de tierra solo puede compararse con el volumen de presente que produce por hora. Me dijeron que habia un basurero a nosecuantos kilometros al norte de Nueva York donde la deshonrosa cantidad de basura que generamos, se deposita. Imagino ese lugar como el unico estatico, y geograficamente en reposo. El unico lugar que crece como las ciudades antiguas (por la sedentaria acumulacion de capas).
Dentro de la ciudad se puede estar tranquilo, pero se es consciente de su metabolismo rapido. Todo cambia a nuestro alrededor: las papeleras, las calles, los cuerpos, los trayectos, el cafe, las trends, los amigos, los planes, los barrios de moda, los periodicos, las paradas de metro, los estilos de vida, los tabus y las convicciones. La ciudad vive sometida a un continuo nacimiento y a un continuo ocaso. Todos los dias hay mil fiestas en todos los rincones que siempre te faltan por conocer. Siempre hay una esquina cuya historia te has perdido, o amigos de amigos que tienen una profesion inverosimil. Cada dia llegan miles y miles de yo, y se marchan miles y miles de yo. Incluso ya hemos pasado la mitad academica del Master: nos preparamos a despedimos mientras empezamos a saludarnos.
Bajo tal avalancha de nostalgia y de energia, el cambio se vuelve sustancial. La pregunta de qu'e es el Ser de las cosas se sustituye por la de c'omo cambia el Ser de las cosas. Este cambio no es una devaluaci'on, sino la evidencia de lo sustancial que significa ser temporal.
En este metabolismo quimicamente acelerado nos mantenemos agitados, licuefactando, destilando y haciendo alquimia de los quehaceres cotidianos. Producimos acido y polen que se lleva en barco o en fibra optica a otros puntos del globo. Nos convertimos en mezclas abrasivas de novedad y herencia. Dejamos rastro mientras seguimos combustiendo. Nos desgastamos y brillamos, descubrimos y nos vamos, olvidamos y aprendemos, nos vamos para siempre y volvemos. Quiz'as esto forma parte del funcionamiento natural de este cuerpourbe, quizas tiene sentido a nivel organico, pudieramos ser una parte del pancreas terraqueo.
Nueva York no es tal, o al menos yo no comprendo sus bordes o su conjunto. Googlemaps los situa claramente, pero yo tan solo veo luces distantes alejandose desde la azotea de mi casa, y un murmullo multicolor que flota everyway. No se porqu'e, tengo el frio asociado a la nitidez, y puede que por eso, a pesar de todo lo anterior, esta ciudad sea para mi cada vez mas nitida.
Durante esta semana recibí la visita de la familia. Lo pasamos bien Como si estuviéramos en casa En cualquiera de nuestras casas. Estaba tan bonita Rockefeller Plaza Con su pista de hielo La gente alrededor Se diría que amando al sábado por la tarde?
El otoño se adentra Vuelve como si le reconociera en sus gestos, Y me metiera dentro del jersey cuando respiro Mirando el vaho que aparece Haciendo mía la calle Como si estuviese en mi casa
La biografía me gotea como vaho Y mientras qué me importan los significados o el planeta al que, puedo decir, amo. Hay muchos Y no respiran el vaho que comparto estos días con la visita de la familia haciendome sentir en casa.
El otoño se adentra Con un delicado existir de biografia que comparto y se respira como el vaho que miro y se deshace como el vaho que respiro y vuelve como el vaho, como si estuviese en casa.
la creimos mientras cantaba, mientras entraba la tropa tribal de amazonas maravillosas con hastas y banderolas, alli, dentro del huevo climatizado y hermetico Square Garden. Un sonido de mil agujas penetro como agua helada en las pieles de nosotros, espectadores. Tecnologicos, bestiales, triunfales, watios y watios estallaron justo al comenzar la cita con Bjork, en denso champagne de altavoces.
Madison Square es un huevo de metal, geocentrico, egocentrico y ovalado. El sonido lirico + reac table (miradlo en youtube) tenia multiples matices de seduccion impensable en timpanos humanos. Nosotros, como bastoncillos, nos arqueamos en cada onda sonora en expansion, en suaves espasmos balanceados, entre banderolas, amazonas, hastas, y una mujer revestida de exquisitos harapos, hilarante limite y, finalmente, terriblemente femenina. Yo lo veia desde las gradas, oia los aullidos de 30 anios de media dentro del huevo.
Como atomos mantenidos en equilibrio en una fusion fria, la multitud refrigerada del Square Garden entraba en resonancia con intuiciones extranias, intuiciones que se situan a 4 centimetros de la nuca, en el interior del hipotalamo, en alguna parte no verbal en la que el deseo y las ideas se mezclan viendo. Vimos algo, pero nuestro cuerpo no nos deja decirlo: motivos debe tener.
Todo el desorden que salia despedido del escenario en forma de movimiento, potencia, regresion, progreso, fusion; todo ello remarcaba una inesperada sensacion de esperanza. Tras los harapos exquisitos y la voz hilarante se escondia (cantada por Eva) una olvidada promesa: Babel, de nuevo. Me acorde de aquel edificio que construimos hace tanto tiempo, y que creimos terminado. Un futuro que esta mas alla de los faciles exteriores verdes de Windows XP. Los sonidos inauditos seguian sonando: no recordaba aquella presion sonora, no recordaba como hicimos aquellas torres, confusion era aquel nombre?
De nuevo vuelvo a recaer en la belleza enigmatica de Babel, y en su interminable oda. Mientras aquella mujer ensalzaba algo que no era la facil fiesta tipica de los 90, ni la aparente austeridad mental de 00, yo me recogia en mi asiento de Square Garden y contemplaba como Babel tiene, en la multitud de astillas estalladas, tal cantidad de belleza contenida. Mas XXI que el mismo XXI, las hastillas despedidas del escenario no eran party, ni global warming, ni ciber ni trans. De nuevo banderas, a pesar de todo, tras todo banderas tribus y celebracion. Potencia, de nuevo, again. Como si contara su propio entierro despues de resucitada, las letras mapeaban coordenadas de resurreccion, sin confetti pero con Watios que ciegan, o embriagan.
La decadencia no puede ser plana: las bestias humanas nacidas a final del veinte aun pueden exhalar deseo, reverberar. El conocimiento no solo se da a la escala consciente y voluntaria, y esa es nuestra salida: la potencia liberadora de la celebracion. Alla (aqui) en Babel, el bellisimo enigma del desorden nos llama a volver a alzar banderas, a marcar con gritos de conjura, de nuevo, el territorio habitado.
busco canciones, como calcetines una maniana de invierno, calcetines o canciones para vestir la felicitacion, vestir para mostrar mostrar para ser ser para expresar de nuevo la felicitacion para la que no ecuentro calcetines o canciones con las que alegrar a los demas como yo lo hago. Sin tantos rodeos: Tuchalmu! Alegria
Los días se tornan algo más débiles; Si bien hace unos días el brillo del Sol era lo evidente al mirar las fachadas en la calle, ahora lo son las paredes. Un tono azul recubre la luz blanca; el frío se anuncia en rachas de viento aun simpáticas, que forman remolinos instantaneos en mi creciente cabello.
Algo me dice que dentro de poco las luces de navidad aparecerán, y el humo saliendo de las rejillas de metro. También los abrigos y los cafés humeando por la calle. Las raras minifaldas de tacón y carmín aun en downtown y quizás alguna tarde comprando bajo oleadas de lámparas incandescentes y reflejos navideños.
No lo sé bien, algo me lo dice; quizás son las primeras rutinas, las primeras hojas y los primeros interiores. Como un barquito de vela sonando en un muelle polvoriento, despido al verano cuyos sudores agradezco.
(invito la audición de "sailing" de Susanne and the Magical Orchestra)
Lo virtual y lo real, lo cercano y lo lejano, se pueden traducir a un par más exacto: lo inmediato y lo remoto. Me cuesta más barato llamar desde aquí a cualquiera que desde mi móvil en España a las 12 de la mañana. Sé qué es lo que pasa en algunos rincones de Jaén pero no sabía que hubo una ola de calor en Nueva York. Aquello que recordamos como vivido es inmediato: las personas con las que compartimos son inmediatas, pero no tienen porqué estar aquí.
1 Lo remoto puede estar cerca. Hace doce días - creo - dieron el rompan filas en el Master. La última noche se vieron las caras más cansadas, y los primeros momentos de jovialidad. De repente, de 6 a 12 de la mañana, el estudio en el que todos trabajamos, se vació y se llenó al mismo tiempo: algunos recogían a gran velocidad sin haber dormido para coger un vuelo, otros apuraban las horas, corriendo, para entregar lo que faltaba. En menos de 6 horas la comunidad hyperdensa desapareció, y volví a ver el suelo, lleno de papeles y trozos de maqueta, cutter, etc. Parecía el 7 de enero en cualquier salón. No time para despedidas, nadie planeó la fuga incontrolada: miramos al móvil.
2 Podemos Vivir otros lugares. Como el tenis. Estuve en el Open USA, cuando ganó Nadal. Estuve allí, vi su silueta y lo ví cuando las cámaras no lo enfocaban. Sentado en el atrio enorme del estadio, en el que todos seguíamos una pelotita, sentí que aquel evento era una ficción: el partido se juega en panallas de 27 pulgadas con escenas a cámara lenta y pausas de publicidad. No solo yo, sino ciertos millones recuerdan como real e inmediato ese partido, ese partido les pasó a sus vidas, a miles de kilómetros, dentro de unas cajas muy pesadas que a veces se amontonan y que llamamos sus casas.
3 Vivir es una experiencia compleja, que no tiene porqué estar guiada por imágenes. Ipod es una revolución de lo inmediato. Muchas personas no están en la calle sino en una canción. No recordarán la calle o si se cruzaron con alguien, incluso si se tropezaron con alguien. Recuerdan (recordamos) lo que nos dijo el sonido.
4 Se puede acceder a lo inmediato mediante pantallas con luz. Se puede vivir mirando esas pantallas: me refiero a http://www.secondlife.com/. Esta página es un juego de rol donde simultáneamente juega mucha gente conectada. Tú te ves, tienes una figura con características físicas en 3D. Lo gracioso es que el juego no tiene objetivo. Puedes pasear, encontrar gente, matar perros. Y lo más interesante: puedes comprar terrenos que cuestan dinero real y que sólo existen dentro del programa. Puedes construir casas. Puedes vender camisetas. Es tanta la gente que va allí que los suelos suben de precio, y hay gente que se ha hecho rica especulando. Yo he estado allí (y reafirmo: He estado) y hablé con un brasileño, el cielo era azul, hacia Sol, él llevaba camisa blanca. Es un espacio recordado, y es un espacio económico, ambos existen en algún lugar. Las nostalgias pierden capacidad, y ganan elección: ahora la cuestión es elegir quién y qué quieres que sea inmediato y remoto. Siempre ha sido así quizás, pero ahora hace falta menos esfuerzo elegir.
5 Lo inmediato es una cualidad de la experiencia, no una cantidad de distancia. Me he mudado tres manzanas al sur, ahora vivo en West 503, 122th Street Apt #16 New York NY 10027. Si trazo un arco con centro en Clavellinas 13 Sevilla, que pasa por mi piso anterior en NY, llega a mi nuevo piso describiendo una longitud de arco de unos 500 metros. Si comparo la distancia de esta mudanza con la distancia entre Sevilla y Nueva York, observo que la proporción es 1 a 10000. Parecería que, en comparación con la trasatlántica, esta mudanza es insignificante. Y no es así. Inmediatez y “remoticidad” no implican distancias. Comparto piso con compañeras de Master, la cocina es agradable y cocino; el salón me invita a dormir en él; siento mi habitación como un agradable refugio. En solo 500 metros he cambiado de Asia a Dinamarca.
La cualidad - experiencia es categóricamente superior a la cantidad – distancia. Lo contrario también sucede, y como paradójico que es, encierra cierta belleza. La cantidad colapsa y genera cualidades estructuralmente superiores. Pero eso será tema de otro comentario que tiene sus propias trampas,
Pasan las estaciones: ya ha empezado el Fall Term. El campus bulle, mi Facultad está al máximo de RAM: cualquier rincón se usa para algo, millones de caras (una exageración en toda regla) se aprietan para ver las presentaciones de los Studio Design: ideas y delirios describen unos modos de diseño que se llaman “laboratorios de experimentación”: se conocen las hipótesis, pero no el resultado. Hay un profesor que propone alojamientos en el fondo del océano, la Luna y la Antártida; otro propone diseñar cirugía estética para humanobjetos; otro sencillamente quiere cambiar el mundo a través de la reprogramación scriptada de las ciudades como si fueran microchips, o hacer 13 proyectos (cada estudiante) sobre un proyecto, o viviendas en Marruecos o rascacielos en Dubai (con viajes incluidos). Alucinant- también - el downtown cuanto más bajo a verlo; la vida estetacultural; los gestos el ruido de fondo interminable; no termina este manantial de personas de sacar sudor u oro por vena, que es la calle. Un centro comercial tan grande con un sótano que atraviesa un medio Estado allí en medio de Madison Square; quinientos tipos de queso en un supermercado cutre; un Club con gente físicamente guapa, con cabaret trans-todo. Copas caras y conversaciones de lujo veraniego en los últimos sopores del verano. Septiembre empieza con la toma de corriente de todos los alumnos de la Universidad. En verdad, en esta densidad hay algo de tanque insuflado, think-tank lo llaman aquí.
Muchas cosas que contaros pero sobre todo acabo de descubrir como exportar los videos de 3DMAX a Flash, lo que quiere decir: id a www.timeporary.com (es la pagina en construccion que he hecho) clicad ANIMACION esperad un momentillo y podeis ver el video que he hecho en 3DMAX (con la ayuda de Adobe After Effects y Premier, que empiezo a conocer)
internet mola se puede hacer todo solo que siempre mirando pantalla espero que eso cambie
El martes: el proyecto se entregó: de nuevo corriendo, pero con cierta tranquilidad. El resultado final ha sido muy llamativo, tanto por la forma de presentación como por las ideas tras las formas de representación. He visto animaciones, pequeños trozos de video, maquetas muy elaboradas, ideas delirantes (de ellas un par por lo menos). Quiero hacer propósito de enmienda, para retener en algo el destello producido por nosotros doce, en estos dos meses. Primera materia a reflexionar: aquí los proyectos no se justifican: se explican.
El miércoles: recién terminado, me pongo a buscar sobre lenguajes para hacer una página web (que ya tengo en preformación, es decir http://www.timeporary.com/). Despues del chino vendrá el HTML. Despues viene el XHTML, XML, PHP, javascript, actionscript, Phyton, Ribe, Mell. Los lenguajes del ordenador son inabarcables, cambiantes, gramaticales. El primer paso para convivir con las maquinas. Descubro un mundo detrás de la pantalla, a caballo entre lo pensable y lo ejecutable. Me llaman la atención palabras que aun existen en esos lenguajes de ordernador: la verdad tiene valor 1, lo falso tiene valor 0.
El jueves, ya en el aeropuerto LGA (La Guardia). Escribiendo en un puesto de internet publico a precio de langosta. Las teclas duras, a prueba de cafe starbucks derramado. En los aeropuertos hay habitaciones sin uso, salas de espera inaccesibles,botes de agua amontonados al lado del check in, gente sin zapatos, starbucks el centro del universo. Toda la zona de espera es un centro comercial, en cualquier lugar te puedes servir tu café con magdalenas, las muffins son el átomo del espacio isótropo de consumo. Comida para llevar: la mezcla perfecta de nomadismo y quietud. La potencia que tienen estos lugares es impresionante. Las maquinas expendedoras de papel higienico de los banios tiene un motor que te suministra el papel conforme te acercas a ella. Pantallas por todos lados, restos de estilo por todos lados: un universo anacronico,que pudo existir hace veinte anios, y que durara otros tantos. Todo este gran festin, todo este aparato, toda esta chimenea de petroleo camaleonico para comprender que somos tantos los que nos movemos.
De jueves a domingo: Chicago. He venido a la reunión de becarios de la Caixa. Es difícil imaginar mejores vacaciones. Conversaciones siempre nuevas y fascinantes, y un afecto natural, me han dejado agotado. Espero mantener el contacto con algunos de ellos. Sonaba música en directo en los locales, y era facil salir a bailar. Celebrábamos algo, entre todos, creo que era eso lo que se respiraba. Estábamos en un hotel en el centro, a un paso de los Lake Shore Drive Appartments de Mies. Cenamos en un barco en el lago Michigan, y otro día en la planta 90 del rascacielos Hancok de SOM. Visitamos algunas casas de Frank Lloyd Wright, y por supuesto el Crown Hall de Mies, y el centro multiusos de Koolhaas, en el mismo campus IIT, que acorrala otro edificio de Mies. Me han dejado atónito ambos proyectos: uno por la extremada elegancia intemporal, el otro por sacar del desorden tanta positividad. Chicago es una ciudad preciosa, bien diferente a NY. Es más ordenada, y los edificios parece que no compiten tanto, sino que cooperan en una imagen unitaria del progreso.
Domingo: avión y de nuevo NY. Repentinamente es otoño y llueve, y los edificios se muestran más protectores de calor que oclusivos y asfixiantes. Llego directamente al studio, y en efecto: la gente trabaja en bucle, pantallas encendidas. He estado en una isla muyyy lejos de NY, más lejos que algún pais transoceánico. Por unos días me he transportado a agosto y la playa, en algún punto de Cádiz. Una apacible pátina nostalgia me tiene momentaneamente paralizado.
Lunes: mañana tengo que entregar un trabajo, y hasta el viernes me quedan otras tres cosas, que ponen punto y final a este semestre. Me cuesta concentrarme incluso con la prisas, me resulta más fácil quedarme embobado gustando estos días de fin de ciclo, los gratos ratos que he disfrutado, creo que oigo a lo lejos un débil aullido.
pongamos, por ejemplo, 1234 y AA. Es una manera de codificarlo, aunque no corresponda con la realidad.
1 Obesidad: el motivo por el que hay tantos obesos: no lo s'e. Invento una teor'ia, que alimenta nuestros mas oscuros deseos fatalistas (puesto que la ruina ostenta cierta belleza). En los restaurantes nos ponen siempre mucho mas de comer de lo que podemos tomar. Desmedidamente mas. Evidentemente mas. Es poco elegante dejar comida, pero es poco sano tener por costumbre pegarse atracones. Qu'e ha llevado al exceso habitual? Pense: quizas ponen mucha comida para poder justificar el precio caro del plato. Quizas el precio del plato es caro porque el alquiler se paga caro. Es decir: la comida que sobra representa los beneficios de los propietarios de los alquileres de los restaurantes. Algo menos delirante: viene la obesidad a ser la bionizaci'on del libre mercado?
2 La paranoia como estado productivo: para el trabajo de la asignatura de teoria, he dado con el Metodo paranoico critico, metodo surrealista que adopto Dali, y que adopto el primer Koolhaas (acaso hay un segundo, cuantos entonces?) Resulta que ser paranoico es lo menos malo que te puede pasar: tienes la posibilidad de inventar el mundo, a tu modo. Y el secreto: si haces creer a los dem'as que ese mundo existe, ese mundo existe. Caso pr'actico: los te'oricos, los t'erminos t'ecnicos (el postmodernismo por ejemplo). La paranoia se presenta como una manera de crear realidad, de reordenar la razon, de delirar pero de construir. Sea esto por parecer arriesgado...
3 Gospel: la misa a la que fui el domingo con Alvaro y Aurora: hay que venir a verlo. Paranoia de nuevo? Es creacion, representacion o correspondencia con/de la realidad? En la misa hubo de todo: palmas al cielo, bateria piano y bajo, el cura cantando a un ritmo que llamaria soul? una jam session espiritual con personas entrando en trance y momentos de verdadera emocion, corporalidad podriamos decir. Como experiencia espiritual es mucho mas real, o sea decir, menos abstracta. Tiene menos que ver con la logica que con la transubstanciacion de nuestras experiencias. La frase en torno a la que giro la homilia era Dios es un puente sobre aguas tormentosas, Dios nos cambia de Estacion. Repeticion de terminos, que generan una conciencia en resonancia. Palabras que exclaman automaticamente lo que sale desde el cerebro, un ejercicio de exorcismo, un ejercicio irrazonado de hondo calado. La experiencia es que se entra en un estado, para salir a la realidad empapado en sudor y con el eco de un frenesi espiritual tras la sien. Nada comparado con nuestra espiritualidad espiritual, nuestra abstracta abstraccion, nuestra ausencia de cuerpos en la iglesia, nuestra estructurada todeidad...
4 Ipodizacion: que podra ser el mundo despues de que el 70% del planeta se ponga el Ipod cuando sale a la calle? Si el ser humano es pequenio en comparacion con el planeta, es todavia mas pequenio cuando se cuelga el ipod. Veo las filas de ordenadores en el studio, y veo los seres humanos que agarran un raton, miran la pantalla, y se enchufan a ondas de 500 a 1500 herzios (eran esas?). Otro nuevo nivel de abstraccion, o de corpolizacion? La subjetividad aumenta: bajo el ipod podemos ser mucho menos quienes somos, para ser mucho mas quienes queremos ser. Ahora bien, queremos ser lo que dicen las canciones? Hay 6000 millones de canciones?
Vinieron Alvaro y Aurora, 6 dias. Lo pasamos muy bien, hicimos bastantes cosas, y tuvimos bastantes charlas. Espero que esta primera visita haya sido buena y que sugiera otras presencias y cercanias en esta isla tan cercana al mediterraneo. Lo pase muy bien, agradezco a mis invitados su visita.
(epilogo) La alucinacion aparece, por ratos, como una forma de normalidad. No solo depende del caos, no solo depende de la velocidad: es cuestion de la oblicuidad. La alucinacion me aparece, a ratos, como el sudor de las noches de baile, como la expiracion del mareado, como el paso errado del tropezado. Como Radiohead con ruido de fondo, como la prisa dentro de un taxi que no puede ir mas rapido. La alucinacion es una forma de realidad: aumenten la velocidad, bajen las ventanillas, me quito el cinturon de seguridad, me levanto antes de tiempo, me bajo sin desayunar corriendo por las escaleras, intento alcanzar la progresion geometrica por una calle que se parece cada vez m'as a la velocidad de la luz: vamos a correr.
con Pandora y Andres Calamaro llego a alguna parte en la que polvareda esceptica, Sabina y algo regio y decrepito se encuentran. Madrid aqui, tan cerca. Y sabor a Buenos Aires? Una imagen mas que mil palabras, cuantas imagenes mas que una cancion?
mientras en Bailen se celebran las fiestas, en Columbia toca midterm: la preentrega del proyecto. Lejos del papel y cerca de la imagen: se entrega en powerpoint, se explica en oral. Es la septima vez que tengo que exponer en publico, y voy pensando en tomarmelo como otro software a aprender.
Creo que todos los del grupo llegamos como se llega a las metas: en sprint. Animales de 75 kilos y 28 años de peso, con el aliento caliente resoplando en la puerta de la clase. En el grupo en el que estoy (12) cada uno somos muy diferente del otro: digamos que cada uno tenemos nuestras obsesiones, asi que los proyectos son un mosaico rico de propuestas, de problemas no resueltos, aspiraciones y posiciones. Quiero pensar que uno proyecta como piensa, y que cada uno de los dos no es simple de leer. Me parece leer espiritus (si, espiritus de esos cuando habia espiritus), algunos complejos, instintos, disciplina, delicadeza, delirio, ironia, hastio, callejones sin salida, la psique bruta contra el aparato de la realidad. Me gustaria comentar cada uno de los proyectos y lo que veo que eso es en cada uno de los que presentamos: largo pero creo que no aburrido.
En cualquier caso: yo era el último, y además no seguía con mucha claridad mis propios argumentos, asi que esperaba un momento de claridad y sofistica que me ayudase a agüir. A todos, a casi todos, nos han pegado un repasito, después de habernos felicitado. Lo cual no está nada mal, sobre todo si mi intención era no aburrirme. Poder recibir consejos te permite jugar más; cuando ya no hay consejos, hay que cambiar de juego.
Con ese buen sabor de boca, y con la mejilla caliente de la bofetada, me preparo para una minisiesta y salida esta noche, donde otro pais del inconsciente se movilizará hasta salir a borbotones por la boca, las articulaciones, o el calor extremadamente sensible que sale de los poros. Esta noche es una celebracion, hemos matado un cordero o hemos recogido el arroz, hemos cruzado el estrecho o hemos casado a alguien, la celebracion tiene algo de sacro. En fin, cualquier simil me situa en la invocacion de cualquier festividad: celebrar que se hace, celebrar que se esta, que se pasa; celebrarse, en definitiva.
momentaneamente llueve, esta noche se ha formado una tormenta barroca y esta mañana he tenido que cerrar la ventana para no enfriarme. Como un sabado en mitad de la semana, me he dicho que no tengo chubasquero (qué palabra tan española) y que iba a dormir hasta que pasase. Un lujo que pagare? más adelante. El viernes tenemos la midterm, que es la presentación de mitad de curso. Es la meta volante de montaña. Tenemos que trabajar mucho, pero a mí se me ha desconjurado el trabajo, no estoy dentro de la autohipnosis del creador. La obsesión tiene sus momentos de belleza, cuando nos muestra los mil granos que tiene la punta de un lapiz. Es como una lupa y nosotros un pixel. Pero como un pixel bajo una lupa, obsesionarse puede quemar, y así veo, entre la alegría y la energía de la obsesión, algunas sombras oscuras bajo los ojos, muchachas que en realidad serían más guapas, y algunas miradas huidizas de insegururidad, normalmente con uñas a la boca.
El antipersonaje de esto sería Induráin, por ejemplo: un tipo que apostaba fuerte sin el agotamiento instantaneo de Perico Delgado (me estoy yendo lejos). Corazón y pulmones, quien los tiene los tiene, y quien no que se vaya al downtown a darse una vuelta, como fui el fin de semana pasado, de nuevo a un club, y de nuevo espero nuevas tribus urbanas: ya conozco nuestra calida y criticada burguesia. Otras incursiones des-obsesivas: el sabado, un loft-loft (en Brooklyng). Ayer estuve con una amiga entre el puente de Brookling y el de Manhattan: precioso, realmente. Sobre todo cuando se hace de noche, y lo digital emerge a traves del reflejo de la luz en el vidrio de los rascacielos.
Ya no llueve, ya no tengo excusa, a très bien tôt,
para quienes no lo sepais, www.pandora.com Tu le dices que artista quieres escuchar, y el te va poniendo, como en una radio, canciones del mismo estilo que eligen los que acceden a la red. He puesto Anthony and the Johnsons, y me salen grupos que no conocia que son superbuenos. He puesto cinematic orchestra, y otros. No puedo dejar de escuchar (que no oir) musica.
Lo colectivo es realmente apasionante.
Lo colectivo: bajaos manufactured landscapes, una pelicula de Edward Burtinski. Efectos globales, consumo, basura,paisajes postindustriales, gente, mucha gente, y sobre todo el clavo, en el que da.
Notas en clase de proyectos, mientras dibujo como unos edificios de 50 metros de alto y metro y medio de ancho (hehe... esto del post-todo nos lleva a extremos insospechados)
con los ultimos suspiros de los primeros trotes, atravesé la noche del jueves 28 de junio hasta las 7 30 de la mañana del viernes. Teníamos la entrega de mitad de semestre (midterm review) del proyecto, y como siempre y cómo no, jugaba para el último minuto.
Dormí una horita, me duché y me reinventé, y volví a las 10 a terminar detalles; a las 2 pm empezó la revisión con algunos profesores invitados. El elenco de propuestas es muy ancho. Tenemos que diseñar algo como un resort de vida salvaje en un desierto contaminado en California. Terminamos a las 8, y ebrio de cansancio fui con algunos compañeros a cenar a un italiano, con polis y grupo de gorras de los yankees vistiendo el sitio. Suspiro y copa en SIPS, algo como un garito cerca de la Facultad, música lounge y gente viniendo, por la noche viniendo, los brillos de la belleza resonando en las paredes sintéticas del pub... me retiré y cai en un sueño sin suenios.
Al día siguiente partido de soccer 7 en Chelsea Pears, al sur de la Isla, antiguas instalaciones portuarias. La cubierta del edificio es de hierba artificial, así que vas a las pistas pulsando el 3 en el ascensor, con skyline. No esta permitido entrar con pierna y se juega de otra manera. Vuelta rápida a casa, la maleta, el movil, el taxi, el avión. La entrega de becas es el lunes y Cesar y yo, dos becarios de la Caixa, vamos a recibirla. Es la primera vez que hago un viaje de avion en tren, o en autobus. Quizás por las prisas, no repare que estaba en una caja que vuela sobre el Atlantico. Me monté en un metro que me llevaba de Kennedy a Sans. Llegada al hotel, la extrañeza de una habitación preparada para mí, y toda una serie de comodidades que yo no había pretendido. Después de un día sin noche, me tendí agotado en la cama y me dormí.
Papá y Mamá llamaron a la puerta tres horas después, y con ello comenzó mi viaje autentico. En Barcelona o en Nueva York, fuimos a comer a Botafumeiro. Charlamos y disfrutamos, y esperamos latentes en el hotel. De nuevo noche, finalmente dormir, en un día tan largo.
El día solar siguiente estuve fisicamente en Barcelona: llame por teléfono, retozar en la cama y preparativos de la ceremony. A las cuatro nos vimos todos los becarios, en la Sede Central de la Caixa. Y a las 6 entró el Rey y algunas autoridades (la Ministra de Educación, Samaranch, Ex y Presidente de la Caixa). El acto duró una hora (lo que se agradece) y no tuvo desperdicio. No hubo palabras de más y sí algunas cosas sobre las que pensar. Me fascinó que cada uno de los becarios estuviéramos estudiando cosas tan diferentes, y que cada una de ellas fuera tan llamativa. Ideas que no anote, imagenes que no grabe. Cóctel, Fotos, y cena con los papis, y de vuelta a la cama.
A las 7 tocaron diana y de nuevo, con un taxi que me acompaña, al aeropuerto de Bofill, luminoso y cálido (increible para ser un aeropuerto). Una ultima conversacion con una becaria de la caixa. De nuevo el avión y un mediodía de 8 horas en las que dormite entre comidas preparadas de avion.
Llegue a JFK somnoliento y perezoso. El subway y por fin otra cama, la de hace tres o cuatro, en la que me eché varias horas para conceder una pausa a la conciencia. Me levanté, fui a la Escuela, y todo sigue como antes: luces encendidas, caras mirando la pantalla, y la sensación de que se está continuamente en un break entre horas de trabajo. Cena y noche, y once horas de sueño.
Vuelta a la escuela, trabajo lento y acomodado y es el cuatro de julio, vamos a ver los fuegos a Brooklyn, hacia Manhattan. La muchedumbre y la respiracion de las gentes, vuelta en un overcrowded subway, cena francesa en Broadway. Me pongo al dia poco a poco del timing: en dos dias viene Eisenmann; en tres presentacion de GIS, en cuatro entrega de 3dmx, en cinco los textos de la clase de teoria, en seis los textos de la de Reinhold Martin, en siete el pin up del studio, en ocho fecha definitiva para entregar GIS... de nuevo, volvi a la cama en la noche solar.
El fin de semana es una isla con la misma cantidad de prisa de los dias laborables. Apenas da tiempo a comer nada, ni un pedazo de ciudad ni un trozo de experiencia, un poco sí; yo tengo hambre, claro.
Anoche de nuevo cena en escenario de pelicula y en pub de serie b: el ruido rojizo y la exhibicion del impudor, que resultaban algo ingenuos y candidos. Unos shots, muchos taxis y a casa. Esta tarde tuvimos branch en casa de una española que hace el Master, en una terraza de Little Village. Se veia una gran panoramica, y los idiomas fluian como si estuvieramos repentinamente babelizados.
Ritmo tras ritmo, verde tras azul,
y esta noche que vamos a otro club y mañana inauguracion en Guggenheim. Apenas me da tiempo a dormir y retener los detalles: esta mañana en el metro cuatro chavales de ocho a doce años por ejemplo, se pusieron a bailar break dance, dentro del vagon en movimiento, con musica fuerte. El gimnasio de la Universidad ha sido descubierto.
Es la leche. Está a tres minutos de la Facultad, lo tiene todo y tenemos libre acceso. Me escape una tarde entre semana a comprarme toda la ropa de deporte que no me he comprado en la vida, en un ataque de compra compulsiva y saludable: para nadar, para el squash, para el soccer y para el ping pong. Todo el edificio de deportes esta en el subsuelo, asi que no se puede ver en google. Es un petardo que socaba el campus, cubierto de elegante piedra universitaria. En ese hueco hay muchos deportes, y la sala principal es la más llamativa: hay varios niveles: abajo basket mas pesas, en medio salas tipo yoga y deportes estaticos, y arriba los lockers, abdomminales y cinta de correr, y la pista de atletismo que atraviesa todo como en Odisea en el Espacio. Todo esta muy comprimido, como es norma en la ciudad, y llama la impresion los movimientos coordinados de tantas personas en tan diferentes direcciones, posiciones, ritmos. Es un corazon viviente, el ritmo de una respiracion.
Estos hobbies me tienen distraido del Master, una vez aceptado que no habrá más momento para aprovechar que el que se tiene en presente: el futuro está lleno de papeles.
Ayer por la noche, viernes en el studio, buscamos planes que hacer. Un grupo azaroso de compañeros nos juntamos para hacer piña y bajamos al meetpacking district: en algún lugar del enorme sur de la isla. Cenamos. Compartimos charla: uno de los comensales, Seth, de LA (Los Ángeles) estuvo trabajando! con Kazuyo Sejima, y Georges, un portugués, comentó que aun trabajaba en el estudio de Diller & Scofidio. Tras salir del bar, nos propuso ir a tomar una cerveza al estudio, que quedaba a un par de manzanas. En un paisaje aun por mediatizar, subimos a una 19 planta que de un edificio gigante. Control de entrada, montacargas y ecos de acero de mitad de siglo, y al final de la galeria la puerta cromada del estudio. Dormido, en penumbra, con treinta pantallas de ordenador encendidas, y lleno de maquetas, planos, música calculada en un sonido sí del siglo XXI.
Los pilares de hormigon parecian, al contraste con el resto del mobiliario, arqueologicos. Los paneles de materiales que no conocía (una especie de fieltro perforado, una especie de policarbonato), rebosaban sofisticación, verdadera sofisticación sensible. Eso y la complicidad de entrar en el salón la noche de Reyes, o en el taller del zapatero: las desordenadas trazas inacabadas de los proyectos que he visto en el interior de las revistas estaban ahora ahi fuera. Estaban las maquetas de esa casa tan famosa que tienen, o de aquel edificio lleno de pliegues, y otras, muchas otras, piezas para la delectacion. Un rascacielos para el concurso de la ampliación del MoMA, la remodelación del Lincoln Center. Y sobre todo, las vistas impresionantes de toda la vidriera un poco Bauhaus del estudio: el downtown a corta distancia. Ya me estoy bajando, Phones and machines, de B. Fleischmann, o Ancestors, de Björk.
Y vimos ese panóptico de la ciudad despierta, pese al impulso de la noche. La mole construida y desescalada de los rascacielos es, vista desde la altura, una especie de revelación laica. Es una roca enorme y quebrada por las calles, un mecanismo que fascina. Los que lo vieron hace sesenta años tuvieron que tomarlo como un Anuncio: es la manifestación más poderosa de esa segunda naturaleza de la que hablamos.
Miles de luces (que eran lugares como el nuestro, con personas como nosotros) tililaban, y algunas se encendían o apagaban: algunas personas estaban cambiando de actividad, en algún lugar alguien colgó un teléfono. El eco de las luces formaba una bruma rojiza pálida que manchaba en el aire. Una pura orquesta de seres humanos, cantando a miles de voces el canto de Babel.
Empujados por esta ebriedad, fuimos ya pocos a uno de los sitios de moda, el MRQE. A ver qué tal. Muchas Parises Hiltones, labios muy pintados y corpiños y faldas a la francesa, lujo o exceso y gente, mucha gente intentando entrar en aquel paraiso de masas (yo parte de ellas). Total que entramos, ya casi como periodistas, a registrar el evento... Incluso con su aquellos y aquellas, me quedo con el panóptico de los rascacielos.
PS: Las personas solemos percibir superponiendo estados y no excluyéndolos. La metáfora de la ciudad máquina y las personas energía tenía algo de literal en la vista desde arriba. Ya abajo, las calles vuelven a ser calles,y las personas, individuales unas de otras. Pero cómo decir: las dos cosas eran ciertas. El movimiento sincrónico de las luces era la manifestación de la pura vida de tantas personas juntas; cuando todos nos vemos funcionando en conjunto, debemos ser algún tipo de doble naturaleza.
ya de vuelta a casa, después del lunes de la primera presentación oficial del proyecto.
El ritmo es muy rápido, y me encuentro (como todos) girando el puño de la moto y notando el vientecillo en las orejas. Los medios técnicos son es-pec-ta-cu-lares. Unas máquinas que cortan cualquier material plano consiguen que realicemos unas maquetas de ensueño. Otros programas super3d consiguen formas y patrones dignos de Matrix booleano. La formación variada de quienes estamos aquí hace que cada presentación sea diferente: en mi grupo se ha presentado un video hecho con imágenes a cámara rápida; dos juegos - objeto; dos instalaciones; presentación en Flash; juego - diagrama y cómo no, el omnipresente power point. Los medios técnicos permiten realizar los pensamientos que están latentes, y no solo desearlos.
En las dos clases de teoría tenemos que leer y exponer textos de arquitectura, y escuchar clases: ahí el inglés, el background y la destreza son un handicap. Me cuesta seguirlos, y menos responder a las preguntas de la charla. Hay que escribir algunos trabajos, todos sabemos que será una prueba de fuego que esperamos. Me encuentro siendo fácil de lengua y duro de oreja: me contento por comprender las cosas por conjuntos de palabras, conteniendo cada uno elementos desordenados del lenguaje.
En las clases de programas, tenemos 3dmax y GIS. Esto del pragmatismo tiene lo suyo de bueno, y es que descompone lo complejo en partes simples aditivas. Cómo se aprende 3d?: te coges un ejemplo fácil, sigues los pasos que lees en una página web preparada, repites los pasos con el profesor. Vas al siguiente ejemplo, sigues los pasos, etc.
La ciudad aparece y desaparece como detrás de los visillos el patio de tu casa: continuamente efectuamos elecciones del tipo me quedo trabajando o me bajo al downtown a ver aquello. Gracias a Dios me bajé al downtown a ver el partido del Madrid y del Barsa, en un bar en el que en cada planta retransmitían un partido, con 6 o 7 televisiones en cada una, pudiendo simultanear ambos. Tanto aquí como allí, y para quienes somos del Madrí, el doble gol del minuto 43 fue espectacular.
Volvió a aparecer la ciudad en dos cenas - salidas de fin de semana: el bullicio del centro, y la densidad desordenada y majestuosa de los rascacielos y las infraestructuras de variable tamaño, eso me encantó. Se tiende a decir que NY es de cualquier persona, y es cierto en cuanto a que todos somos de cualquier sitio, todos aprovechamos la ciudad como escenario de agitación. Maravillosos los locales, llenos de ruido, ecos de finesse europea y algunos ademanes provenzales, electrónica pasada de época que te sube a tu piso, chinos que no son chinos, vino italiano con jazz de fondo, martini con vodka y aceituna mezclados con Beyoncé, un negro con un parche! en el ojo entrando en el café del Hotel Hudson, de Starck, hamburguesas de 10 dólares, el Lincoln Center de gala, camareros que siempre hablan español,
todo eso en downtown, aunque los precios se mantienen alrededor de Columbia. Aquí arrriba la Universidad es nuestro centro gravitacional, y empezamos a habituarnos ya al edificio en el que va a pasar casi de todo lo de siempre: cenas improvisadas delante del ordenador, cigarros en el umbral de la ventana y conversaciones laargas entre las 11 y las 1 de la mañana. Con moderación, nos dejamos iluminar por la luz fluorescente que nos guarda cualquier hora del día cualquier día de la semana en la sala de trabajo, y empieza a parecerse a un contingente y temporal, imperfecto y acogedor, vibrante y desapasionado, limitado y deshinibido, conocido y rehusado, como ése del que hablaba Sabina, hogar.
Una vez llegado después de la primera presentación sobre el proyecto que tenemos que hacer (la primera presentación a los tres días de empezar!), la sensación general es que la velocidad se incrementa rápidamente. Mañana debemos haber leido varios textos, el miércoles revisión, el viernes y fin de semana de entrega y el lunes que viene tenemos la primera exposición. Los profesores de proyectos se pasan cada dos días a ver nuestra propuesta, por lo que hay que estar activo. Hay que estar activo en general y en concreto, cada actividad requiere atención. Pienso que el motivo por el que se piensa que en estos cursos el nivel es elevado es debido al nivel de motivación y de consecuente competitividad positiva. Nadie se quiere quedar atrás y eso hace que todos vayamos adelante al mayor ritmo posible. Así que el semestre de verano no será tanto de verano, a parte del Sol que se elevará más horas sobre el suelo.
Estoy a favor de hacer una silenciosa liga de la parsimonia mental, para que mantengamos la equidad en el juicio, y podamos gastar las veinticuatro horas diarias como lo que son: veinticuatro horas diarias. No solo desde dentro, sino también desde fuera del recinto de la Universidad, la ciudad llama nuestra atención, como un input de miles de lucecitas parpadeando.
Una de esas lucecitas se encendió el viernes por la noche en el Guggenheim, había un concierto de Nouvelle Vague en el espacio central del museo. Entramos por suerte, y vimos aquel espacio helicoidal donde la gente se asomaba en los pasillos de exposición. Después de disfrutar de la excitación colectiva y del privilegio simbolico de estar alli, fuimos (ya a la deriva) a un karaoke cerca del downtown de la ciudad. De vuelta, de madrugada, recorrimos la isla de sur a norte, comprobando como en efecto no duerme, y como diferentes ciudades pasaban fuera del taxi.
Ahora me encuentro en mi casa, aun es de día y miro a la vasta cantidad de luces que me esperan; son tantas que apenas creo reconocer un conjunto. Miro al parqué y me aquieta: un pedazo de concretud me hace volver a lo simple, y con ello al sueño.
Esta mañana estuve matriculándome: por lo pronto, voy a hacer un curso de GIS. Conozco a un compañero de clase coreano que se llama Xin y parece que el ambiente va a ser ciertamente agradable y posiblemente competitivo. Mañana es la presentación de las clases.
Esta tarde, en el hostal global ví:
el reloj que corría en sentido horario ocho mensajes sin respuesta a www.craigslist.com una posible habitacion por 1100 dolares sin cama ni muebles una litera y mi maleta en una habitación con llave electrónica y una paradójica sensación de desamparo en mitad de esta sobrecargada concentración de seres humanos.
Con la patente sensación de estar sentado sobre un cardo de carácter habitacional, recibo agradecido terapia por messenger. Entonces,
llamada al recién estrenado móvil vertiginosa topografía étnica que es Manhattan en la calle 124 un kilómetro al este del punto de destino taxi taxi please taxi
llego al piso en cuestión, a pie de la Facultad, barato y Normal. La idea de normalidad depende del contexto que se entienda como "universo". En los pisos anteriores la normalidad era de tipo "B" o algo así, y todo estaba por encima de olas de 1000 dólares al mes! Más agradecido que merecido, me han elegido para el piso así que ya tengo casa!
Ruborizado por la cadencia vertiginosa de sensaciones desacordes, alegre y exhausto, escucho ahora sí el ruido eléctrico y sanguíneo que me esperaba, me pongo por ejemplo a planear sobre la isla y luego imagino la aceleración de la gravedad, esperando la velocidad y los resortes que van a hacer posible el impacto. Me digo que ahora mismo, cuatro días después de bajar del avión, acabo de pisar esta ciudad.
total que entonces como ibamos diciendo señor juez
vuelvo al hostal global después de haber andado más que en el Camino de Santiago y me siento en el café con el partido de basket y las máquinas de aire acondicionado. He estado viendo pisuquis y por mil cien dólares uno encuentra habitaciones que pichí pichá y sin cama (eso hacen en Camboya y me puedo apoyar en ese pretexto). Asín que me he prometido quedarme con lo que tenga mañana. Como va a ser para tres meses (ya que espero que después Columbia me busque algo en septiembre) no me lo tomaré muy en serio.
La "guetización": Cuando recorres una misma calle en uno o dos kilómetros, te encuentras de todo: pasas del barrio blanco y camisa a camiseta, luego latino, de repente negro, de repente chino y blanco y de nuevo blanco con negro. No se trata sólo de la piel por supuesto; se trata de la pinta de las calles y los cafés los coches, incluso los perros.
Ya tengo telefunquen: es el 0019172542907
He comido perritos, donuts, hamburguesas, jalafeles, todo lo que conocemos como comida basura o como comida para llevar. Saciado continuamente y continuamente hambriento, ya que se pasa de comida sabrosa a postres calóricos. Parece que nadie se escandaliza de esto, y yo disfruto en parte haciendo la escena de la bolsa de papel comiendo por la calle como un buitre humano entre esqueletos de coches. Voy a prepararme una ensalada brutal cuando tenga casa. En frente mía hay un negro enorme con dentadura plateada y muchísimas libras de peso, con gorra, toalla tipo boxeador alrededor del cuello y un pinganillo en la oreja por si le llaman. Los aspectos son diferentes pero parece que somos los mismos. Si acaso, cuando escucho música, hay ciertos matices que echo en falta: la decadencia en Europa tiene un carácter helénico que aquí no existe.
la tele suena muy fuerte en el café del hostal, y han parado de meter el jipjopcañero por una pelicula britanica, la única manera de aislarme es poner música que aplaque el ruido, ruido conocido sobre el desconocido
phoenix, if I ever feel better, era Julia quien me lo enseñó parece que el ruido comienza a acoplarse es hora de ponerme a buscar piso
total que tan tranquilo me voy, a las 8 de la maniana a leer a Central Park, y yo tan tranquilo que me digo que esto esta dominao. De vuelta al hostal, aun temprano y con once seres humanos durmiendo en la habitacion, me propongo ver la ciudad tranquilamente...
Asi que salgo con dos polacas (lo de las nacionalidades no termina, esto es un carnaval) y nos vamos a ver Rockefeller Center, MoMa, Wall Street, cruzamos el puente de Brookling, rascacielos, mas metro, Mac Donalds, vasos de plastico, Parises Hiltones y no-turistas de calceto hasta la espinilla, periodistas tipo atormentado, periodicos en chino, budistas haciendo fotos en la escalera mecanica del National Financial noseque, el balazo hueco del WTC, ingles y acentos, negros enormes, spanglish, ruido del metro a volumen discoteca, taxis amarillos, yo que muerdo un bocadillo de Subway, barrio chino, tatuajes de "666" y "eat pussy and go" en un craneo pelado, NY Yankees en todas las gorras, iPods, en fin, el bazar esperado o esperable
asi que llego reventao con las chanclas humeando y el sol ya escondido. Pienso pese a todo esto que esta ciudad no me parece tan violenta, o tan rabiosamente pujante, como otra que yo pudiera construir a partir de las piezas de ciudades que tengo en la cabeza. Ciudad global claro, poderosa, claro. Pero parece literalmente siglo XX: los flujos son visibles, y la violencia esta equilibrada. Con un pantalon vaquero, camiseta y sandalias uno puede ser del mundo. La imagen de Vogue en una tienda al sur de Broadway es la misma que vi en Paris hace tres dias, y estoy seguro de que es la misma de la tienda de Jaen: Kate Moss con otra modelo sobre fondo negro. Esta parece una ciudad asentada, en la que ya existen jerarquias o modelos. Me imagino la violencia de la ciudad que se esta haciendo (las periferias enormes de ciudades en desarrollo). Creo que debe crear una cantidad de situaciones no regladas que las de esta ciudad.
Parece apacible y el acento incoativo, y yo que he dicho demasiadas cosas para ser mi segundo dia. Me voy a la ducha,
Dicen que un electrón en órbita pierde energía al acercarse al núcleo, y debe ganarla para situarse en una órbita más lejana. Si yo fuera un electrón? Acercarme sería la tentación de fundirme con el Núcleo. Alejarme sería la tentación de saltar a otro Átomo.
en cualquier caso la órbita también tiene color, al impacto con la atmósfera por ejemplo y girar no lo es todo aunque lo parezca
girar no lo es todo hay multiples centros
girar es sólo girar Espero teneros cerca
girar la velocidad como un compresor un fuerte abrazo,
Una vez llegados a Bangkok, los escasos setenta kilos que me portan me llevan a buscar una habitación cercana a la estación de tren. El ruido de la ciudad viviente y el humo que se espesa, como sudor anónimo y colectivo, no cejan de empañarme. Más carteles invaden las calles, todo esta lleno de señales. Señales que pueblan, voces que se superponen en una ebria noche urbana.
Sin finales este cuerpo me lleva, cuenta, padece, se sienta en una silla de aluminio y se resiste a cerrar etapa, incluso a hacer balance. Pero el hecho es que estos setenta kilos consideran tremendo este desplazamiento tan simple que ejecuta una maquina que vuela. Y no por el hecho de que gotas de agua puedan emerger de su lacrimal. Tampoco porque tres mil fotografías nuevas ocupen su ordenador portátil.
Este cuerpo padece algo que no es fácil contar y que no debe quedar registrado de forma cuantitativa. Puede que sea la marcha del tiempo (me gusta cómo se dice en francés aunque no sé si está bien escrito, la démarche du temps), o puede que sea que tiene que embalar en cajones de memoria lo que ha sido y aun es una tan hermosa casa amueblada de situaciones y amistades. Es más bien (y con esto vuelvo al mensaje del blog “transbordo en Ho-Chi-Min (II)) que experimenta que la realidad no puede ser retenida en una sola imagen, pues excede nuestra vista. Se olvida, es necesario. Incluso lo importante. Sobre todo los matices.
Y no solo se trata de la realidad de puestas de sol más opacas o calles menos asfaltadas: se trata sobre todo de las realidades que creamos entre nosotros o ellos, los seres humanos. Nosotros o ellos (los seres humanos) poseyendo una amplitud muchísimo mayor de lo pensado.
Los setenta kilos no terminan de explicarse porqué sigue siendo tremendo este simple desplazamiento, y desde lejos oyen que el olvido le está recordando que deje pasar al presente, que el suelo es blanco, de granite, que hay que ver el palacio real y el barrio chino y que el avión sale dentro de ocho horas. Ponen veintiséis años de mirada en un pequeño ventanuco en el techo, que da al cielo, azul, del exterior, y se dice Que siempre el fondo está más lejos Que quizas tan solo es paciencia Y que, al fin, es bonito ese pedazo recortado azul de cielo
Era de Bersuit Bergarabat, y en su ritmo medio deshecho se lee que los ciclos no terminan si no que continuan. Sensacion aneja, la de este mes en que no he escrito, en la que un dia ha seguido al otro, y las novedades han quedado inscritas en un cuaderno saturado de actividades.
Asi que cuando se comprimen los hechos para meterlos en un solo dia se juntan las digestiones. Me decido a aprender a separar momentos, a distanciar los hechos. Por ello y contra cualquier prevision propia hoy en la agencia de viajes he optado el dia 17 para llegar a Londres (la unica otra opcion era el 10, que me dejaba tres dias para terminar el trabajo, hacer las maletas, respirar, ir a Bangkok y salir).
Asi que el diecisiete. Casi diez dias de vacaciones. A espaciar los espacios. A apretar los que quedan hasta el dia de vacaciones.
ayer por la noche tomamos unas tapas en mi casa. Estabamos un pequenio grupo de espanioles con sus parejas camboyanas (menos yo, claro). Despues de hablar sin presion (para mi, gratamente en espaniol) nos fuimos, a las diez, a la embajada cubana, el unico bastion diplomatico de los hispanohablantes en Camboya. Aqui los bloques de la guerra fria parecen mas actuales: del edificio que rehabilitamos recupero trozos de peliculas de cine rusas y checas de los anios 60. Cuba formo a no pocos camboyanos y coopero (y supongo que coopera) con el pais.
Asi que estabamos un grupito de espanioles, bolivianos, cubanos y camboyanos en los jardines de la embajada (no tan ostentosos como los franceses), con musica bamboleante y movimiento de caderas; a las 11 45 la embajadora inicio un breve (agradecido) discurso en el que, a parte de brindar por Fidel brindamos por el anio nuevo que viene. Asi que tragamos el champan sin uvas, y tuve la sensacion de que eso de pasar el anio sin un momento de verdadera complicidad colectiva es de maricas. Como las uvas nada.
Pero bueno, al pan pan y el ron que estaba muy bueno, pero rapidamente (sera el deshabito) que empezo a afectarme. Fui a buscar (pues las parejas se iban a sus respectivos hogares) al volumen mas euforico de los expats, en Elsewere, un pub con jardines y piscina y tienda de ropa y todo. Las flores vegetales y no vegetales que llenaban el sitio me llamaban a quedarme pero me decidi, a unas prudentes 3 de la maniana (aun 2005 alli) , a volver a casa.
Asi que una noche breve, calida, casi veraniega. Espero que la vuestra haya sido buena, y que hayais (creo que yo lo hice) pronunciado algun deseo (da igual si se olvida) que comience ipso facto el anio que acaba de comenzar. Un abrazo,
gracias por los mensajes escritos; en efecto, esto no tiene nada que ver con aquello: siento pena de no estar con vosotros; la parte de la que me alegro es la del consumo. Durante estas semanas me imagino el maltrato espoleado por la tele, las nancys y cualquier deseo que sea vendible. Os podeis imaginar que aqui nada de eso sucede, absolutamente nada de eso. El 25 por la noche cenamos en mi casa un grupo de amigos y hoy parece que el plan es una fiesta en la embajada cubana (receptora del ultimo calor latino). La navidad aqui es como una herencia en el exilio.
Pero nada sucede que sea anormal, nada incluso en la vida corriente. Los que llevan aqui cierto tiempo hablan de etapas. La primera, en la que todo es llamativo y uno quiere conocer continuamente gente. Aun estando en ella, comienzo a notar el efecto sedante del habito: Hace por ejemplo un mes y medio que desayuno arroz con ternera, tortilla, pimienta roja y te caliente. En un bar khmer, con el jefe sin camisa etc. Empiezo a identificarme con ese hecho, asi que me resulta dificil verlo llamativo. Lo llamativo se da en el deshabito. Es un tipo de sensacion de deshabito. Claro que dentro del habito se puede buscar cierta singularidad, cierta reverberacion. Pero es otro tipo de proceso, que no se como se llama. Y que es muy diferente.
Asi que me sumerjo en lo habitual, y a menudo hablamos de que perdemos la referencia de que es lo normal (no se preocupen, no llegamos aun a hacer burradas). Uno pierde por ejemplo la violencia en la emocion cuando uno ve a gente extremadamente pobre: me he habituado a verlo, no es algo anomalo. La reflexion por contra se mantiene. Lo exotico existe potencialmente en cualquier lugar: llamad a un noruego y decidle que vaya a ver a los moros del top manta, puede que llegue a conmoverse. O que vaya a ver a los gorrillas de Sevilla, que para nosotros son la sal del sur.
Potencialmente en cualquier lugar existe lo exotico, y su contrario es lo habitual. Aparte de este comentario que parece adormecer mi estancia aqui, muchas cosas suceden. La obra que continua, yo que me acoplo al ritmo de trabajo y al frances, las clases de khmer que van cada vez mejor, cafes y paseos, momentos, lapsos y ritmos, un mundo en fin de pequenias cosas , muchas, insingularizables, que me golpean cuando paso, sin maldad ni dolor pero imprimiendo su cara. Es decir, que esta lloviendo.
Este lunes pusieron la valla para comenzar con las obras en el edificio. Despues de tanto papel, veo la primera accion que moviliza personas (hace mover sus musculos), camion y martillos. Tenia ganas de experimentar esta parte del trabajo, en la que se oberva la realidad practica. Un poco alejado de la especulacion. Al final los asuntos sencillos y tupidos hay que resolverlos si uno quiere llegar a un gesto claro, una proposicion evidente.
En fin, estiro hasta lo indebido el hecho sencillo de que las obras comienzan y me gusta estar ahi. De alguna forma esto se llama rutina, y de alguna forma no he aterrizado; como si hicera una excursion en un puente, tengo la sensacion doble de estar entre Sevilla y Sevilla, y de estar en Phnom Penh.
Pero bueno, la hora de la siesta no es la mejor para estas consideraciones de taza de te y humo espeso. Igual que la obra y pese a reticencias casi indelebles, ahora toca ser practico. Por mucho que quiera decir, el hecho es que el trabajo continua, los dias se encajan sobre el mismo fondo, el contexto y yo el mismo borron.
Casi un mes que estoy aqui, y que no he escrito. Las cosas son bien diferentes. Diferentes y bien. El trabajo sigue adelante, relanzado en el proyecto que vinimos a hacer. Dentro de unas semanas comenzaran las obras y yo estare para verlo.
A veces, cuando uno escucha cierto sonido que fue familiar o amado, obtiene un regalo inapreciable: durante los breves momentos que se entra en resonancia con ese sonido (aquella cancion) uno tiene la llave y entra en la casa del pasado, viviendo realmente lo preterito en presente. Yo suelo correr en esos momentos por todas las habitaciones vacias y abandonadas para ojear todo lo que habia (pelo largo, amigos y frases, cafes y olores, ingenuidades), antes de que al fin del sonido, la cancion, de nuevo el momento bitemporal se clausure, la puerta se cierre, dejando en el cerebro aquello que llamamos memoria, bien lejos del presente y la conciencia.
Algo parecido fue llegar: el recuerdo exacto se hizo vivido: las motos gritando, el sudor como cera, sonido de chanclas sobre asfalto. Tuve el privilegio de recorrer el recuerdo a mis anchas, viendo de nuevo aquello que improbablemente iba a volver a ver. Coji de nuevo los palillos, vi de nuevo al senior del bar de al lado del trabajo. Maravillosamente, sigue alli.
Se podria llamar nostalgia de presente.
Y nada, se cierran los ojos y de nuevo se esta aqui. Asi que no es posible reinventar lo nuevo; ahora se puede explorar lo conocido. Asi sucede: mi desconocimiento y sorpresa no son nuevos, sino que crecen sobre lo anterior. La gente que sonrie pero no sabes si tiene algo, los barrios de la ciudad en los que los Jeep dominan, como elefantes, saliendo de las casas residenciales. Consigo tener una idea mas difusa, pero mas completa, del mundo de aqui.
Y la piel de naranja arrugada que es el mundo no osa a quebrantar la ley: los lugares permanecen. Aunque nosotros nos movemos, el planeta yace.
La ebriedad se empieza a notar, no solo por el cansancio del viaje, sino por la saturacion libertina de recuerdos y hechos. La llegada a Paris nos conecto rapidamente con el resto de lo TANDEM que han estado en el extranjero estos tres meses. Pero este ordenador no escribe la s. Le cuesta medio minuto cada una. Creo que me recomienda que aguante el tipo, me mantenga en pie y haga como que nada, questamos frescos.
Hola! Paso estos dias por Suiza, justo antes de ir a Paris, para luego a Camboya. Una breve nota, para decir que seguire en este monologo alternante, ahora que vuelvo a lo (puede que no ya tan) exotico. Por cierto que aqui, en La-Chaux-de-Fonds, es donde nacio Le Corbusier. Visite sus primeras casas (merece la pena para asombrarse del proceso), y por orgullo y pereza no fui a la casa donde nacio, donde un cartel dorado posa para turistas preferentemente del mundo constructival.
El otonio aqui es de peli, casi todo es de peli en verdad. No existe el polvo, por ejemplo. Todo esta limpio, o esta roto. Pero no existe ese termino medio de cutreza que tan bien sabemos vender nosotros. En la mesa de la cocina de la casa en la que estoy (hospedado por mi gentil amiga Andrea) la mantequilla no se pega (en mi casa sevillana la mantequilla adora la mesa, por contra), la hornilla esta reluciente. Parece que hay que ser torpe o terco para ensuciar las cosas. Es como si fuera IKEA: no saber montarlo significa saberse por debajo de un bajo nivel de torpeza. Todo optimizado, minimizado (en las tiendas con un ticket el orden esta asegurado). Como en los IPOD, te preguntas como puede funcionar algo tan complejo con tal economia de gestos y pasos.
Los dias cortos, la luz debil (amarillo platano palido) y la gente que pasea en espacios preferentemente vacios, en fin, todo eso, me hace admirar la rareza tan cercana del centro de Europa. Los peinados a lo leona tambien.
Sentado exactamente en la misma mesa frente a la misma pantalla, de nuevo espero el avion que esta vez hara el recorrido inverso, guiandonos, a la par que el sol, a europa y al atlantico. En este cibercafe, como en otros tantos, siempre es de noche, y marcas conocidas de chocolate y occidentales con su piel rosada y su gesto respingon empiezan a anunciarnos que lo de alli ya ha terminado. La moto que me llevaba al aeropuerto, ella gimiendo gasoil impuro y yo batiendo el ultimo estres que me quedaba, recorria la ciudad y los espectaculos que hacen que uno se pregunte de donde brota tanta fuerza bruta y humana.
El ruido de las calles y la gente que intervienia en ellas es fascinante. Y a su lado la pobreza, que los viste, y ellos sin embargo riendo o discutiendo.
Los ultimos dias han sido apoteosicos, al tiempo eclosion y cenit, y al tiempo final y ascuas . Presentamos el proyecto al Ministro de Culura, cenamos con los camboyanos que llevan el departamento de cine, trabajamos los ultimos detalles que quedaban, llegando a un astio de pantalla propio de quien cree no ver cambiar de imagen desde dias.
En fin, no tan epico pero si muy denso. Ultimas despedidas, ultimas sensaciones, todo ultimo, y la sensacion de que todo se escapa delante de los ojos. No es ya que uno no pueda captarlo todo, es que uno no puede conceptualizar lo que ve. Asi que uno esta atontado, no sabiendo si preferir el recuerdo o dejarlo pasar. Y no es que sea tan importante recordar, es mas bien que durante un tiempo una ha desaprendido los habitos comunes, y ha podido ver otros. No es tan importante, al final uno se aferra a ciertos habitos, no se puede cambiar continuamente.
Atontado entre imagenes, sonidos, recuerdos ya, uno piensa que habia en todo ello de importante. Y en verdad era nada, salvo que uno sospecha cierto ruido nuevo y ancestral en el pecho, el cerebro, y a veces enen el temblor de la mano, el gesto extranio, el momento de silencio anomalo. Asi que uno contempla, y apenas le da tiempo a preguntar o a saber; cuando se comienza a sospechar se encuentra uno ya escribiendo un mensaje de regreso en un aeropuerto internacional, camino del atlantico.
Bueno, y el tiempo que pasa y uno con la sensacion equivoca de irse y quedarse. Poco a poco voy descubriendo el pais y sorprendiendome de su rutina insolita. Todas las calles son postales, muchas caras son preguntas. Y poco a poco, pensando ya en la boda y en Alvaro y Aurora y en las risas y en mi piso. Todo amasandose, lentamente, en el mismo recipiente.
Hace unos dias fuimos a un local camboyano de a pie y habia, junto al habitual arroz con numerosas posibilidades, chorizo. Chorizo. Yo me emocione haciendome en la mente la posible combinacion nutricional arroz+huevo+chorizo. Cualquiera que lea esto sentira a la altura del estomago la voz de la conciencia corporal, exclamando jubilo. Asi lo hice yo, y me fui encantado a la mesa, para probar (que buen invento) el choricillo muchipringue.
Creo que hay una asociacion entre la idea de lo que comemos y la segregacion de jugos corporales. Por eso a uno se le cae la baba viendo tartas y no se le cae viendo zapatos. El caso es que mis jugos estaban preparados a recibir el aceite y el cerdo que (gracias a Dios) habia caido en mis manos cuando, de repente, al hincar el diente, me doy cuenta de que esta dulce.
Asi que mis jugos marcha atras y mi boca no sabiendo como responder a semejante descoordinacion de esperanzas y sabores. Desesperanzado, segui comiendo aquella mezcla extrania que viene siendo habitual, en la que lo dulce no es lo opuesto a lo salado, ni la carne a la bolleria.
Pense mas tarde que hay conjuntos de palabras incompatibles, por ejemplo "chorizo dulce". En principio uno no cuenta con que existan, porque su existencia significa de por si una contradiccion. Pero al ver que es posible combinar palabras que aparentemente juntas no tienen significado, entonces me puse a pensar que otras palabras podemos combinar. Quien sabe, quizas existan jamones veloces, alegres nostalgias o esperanzas negras. U optimismo negativo. Es cuestion de probar. Quizas, entre todas las palabras que tenemos, quedan combinaciones insolitas que descubren realidades impensadas.
El proyecto aprieta, y prometo (y rima) que el lunes vamos a pasar un momento minicritico. El proyecto, en su proceso (y rima, mon Dieu) es lento y la forma y el horario de trabajo tienden mas a la dispersion que a la concentracion.
Hace dos fines de semana estuve en Kep, al sur de nuevo, sobre el horizonte marino. Dos dias, sin pulir, silvestres, agua fria. El primer dia fuimos en un bote a una isla cerquita, rebosante de vegetacion, donde apenas cuarenta personas viven. Alli descubri uno de los sitios en los que uno esta obligado a no hacer nada (entre el purgatorio y el mismisimo cielo). El mar, un pequenio chambao donde comer las gambas pescadas. Las cabanias en las que dormimos tampoco permitian el artificio: leves prendas de hoja de palmera y bambu que transpiraban tanto como nuestra piel en el humedo y caluroso tropico.
Entre madera y agua volvimos a la costa, a una ciudad que antiguamente albergo en caserios modernos de verano a la clase alta del pais. Hoy trata de remontar el olvido en el que se sumio durante y tras la guerra. La belleza del olvido es dramatica, y puede que frivola. Pero eran hermosas las casas de verano invadidas por maleza, aun sostenidas por un hormigon armado expresivo y jovial.
Tras una semana en Pnohm Penh, volvi a irme con algunos alumnos de la facultad a Siem Reap, a ver los templos de Angkor, la anciana civilizacion de la que descienden los jemeres, actualmente camboyanos. Sirve ir a estos sitios para al menos tener un destello de humildad y reconocer que aunque la giralda es bella y el Quijote se escribio en Espania, habia otras cabezas bien puestas en otros paramos del mundo.
Y vuelta a la ciudad, y ayer fuimos a cenar a un Hotel porque el embajador espaniol en Tailandia vino de visita y queria conocer a la pequenia comunidad espaniola (unos veinte). Relajado al escuchar las palabras que si que entiendo, y acelerado al entender tantas palabras, nos pasamos la noche sabiendo que carajo hace cada uno aqui.
Y vuelta al trabajo y el tiempo que se aprieta como una venda sobre los ojos. Entre los meses que han pasado y los dias que me quedan hay un pequenio espacio con aire del cual ahora respiro. Pero me quedan tres semanas para -intensamente- bucear, asi que aspiremos el breve momento de ocio vacuo en el que ahora me encuentro.
Creo que era Pqulo Coelho el que decia que la cercania de la muerte nos acerca a la vida. En mi caso, bastante menos dramatico, la cercania de la vuelta me acerca a la estancia. El fin de semana pasado estuve en Siem Riep y en los templos de Angkor, una vieja joya de piedra en la selva de hace diez siglos.
Os envio una foto, disculpad la brevedad. Cuando pueda os dire de mi viaje a Kep, isla quasidesierta y tropical de agua color esmeralda, y la proxima cena con la comunidad espaniola, y las conversaciones con el arquitecto jefe, y la historia sumergida en los ojos de las caras de la gente que pasa por la calle y a veces te mira
Solo necesito un poquito de tiempo. Espero que esteis todos bien, morenetes despues del verano y recirculando la sangre del pais en forma de trabajo. Un fuerte abrazo a todos,
Era en un restaurante a las afueras de Pnohm Penh donde cenamos hace una semana, con Rithy Panh y su equipo. El suelo era de tablones de madera, y el sonido flexible de los pasos indicaba que el edificio no tocaba la tierra. Nos sentamos, el rio marron al frente y debajo, vegetacion veloz verde, colores saturados. A mitad de la cena, aireados y contentos, vinieron unas personas con alimentos tipicos para picar, entre ellos aranias fritas grandes como medio punio. Negras. Es lo mismo que comer caracoles con giris: el momento de la espectacion.
Los camboyanos esperaron a ver si la arania que compro Thomas iba a ser degustada. Y en efecto que lo fue, ante semejante publico ni el ni yo nos ibamos a dejar vencer. Asi que niacniac, las patas peludas y el caparazon plastico. Y el caso es que no sabe a casi nada, sabe a frito. Uno se imagina a Indiana Jones comiendo cerebro de mono y no es asi. Frito y bien frito. Como las hormigas, los sapos y una especie de cucarachas o grillos que es lo que mas me escama.
Es la humedad y el clima que hacen que estos animales tengan un tamanio enorme, que la vegetacion crezca lujuriosa; humedad que a veces se condensa y explota sobre el suelo en forma de gotas torrenciales. A las tres de la tarde, mas o menos, desde hace un par de dias, llueve y con pasion llueve. Como un llanto de ninio el agua viene, se desparrama y desaparece, luminosa. Cuando llueve asi me imagino Valencia con la gota fria. Las calles se obturan y hacen rios de hasta dos palmos de hondo. Algunos ninios juegan, algunos moto-taxistas aprovechan para ducharse. La violencia del agua (violencia irreal) transforma la ciudad en una especie de espectaculo natural. Una evidencia de hectareas a la redonda.
Inofensivos y decididos, el agua y yo. Ella a procrear en la tierra y yo a saber si me quedo o no y en que forma. Pero se demora la decision. Hara falta tiempo para saber si soy pertinente aqui. Por lo pronto creo que en Octubre me quedo en Espania, pues es dificil comenzar las obras para esas fechas. Eso me va a venir bien, me da un poco de aire.
Estas dudas se confirmaron el viernes en una conversacion con Michel Verrot, el arquitecto de la embajada que firma el proyecto. Nos hablaba de los pasos que hay que dar, colocando a cada uno en su (aparente) sitio. Emanaba rigor al tiempo que se posaba en el sillon con la suavidad de la seda. Gesto sereno firme y ponderante, voz meliflua, como los invitados a la cena tras el estreno de la pelicula de Messie Panh.
Cabezas de raton, el ambiente que se respiraba en esa cena era mixto: a un lado los actores y jovenes franceses que forman la energia bruta de ilusiones de cooperacion, en el centro Rithy Panh con el director de la cadena de tele ARTE (peces considerables), y al otro lado unos seniores delicados, gentiles y de voz danzante que a veces hablaban de nombres aqui conocidos, redundantes y sonoros. Yo, en la esquina, no podia evitar acordarme de Bailen y de Paco Martinez Soria. No sabia si fumar era un ultraje a la garganta, y mantenia mi dedo menique -con esfuerzo - pegado a la copa en la que bebia, no fuera que delatase mi origen humilde (o cateto o sencillo).
Noche de nubes en la cabeza, esplendor social y gesticulacion pausada, me dejaron exhausto y dormido como una arania sobre una sabana de seda, ajeno por unas horas a las conversaciones decisivas y a las ideas intempestivas.
Lluvias de decisiones a las que a veces asistimos quienes vivimos estas pequenias excursiones, en las periferias del imperio
A uno se le sube la moral, la estima y la sonrisa del espejo cuando recibe respuestas en el blog. No tengo nada muy importante que decir ahora, pero por mi diria cualquier cosa con tal de manteneros atentos. El caso es que hoy ha terminado la primera fase del trabajo: hacer un librito con el anteproyecto, la maqueta, algunos planos tecnicos y el trabajo de los estudiantes de la facultad. Los profes de la escuela se han ido de modo que, de hecho, somos los profes de la ultima semana de la Escuela. Esta maniana hemos ido y no hemos hecho gran cosa, es sobre todo el titulo. Fueron tres a clase. Hay unos cuarenta estudiantes de arquitectura por curso, asi que entre todas las facultades de arquitectura del pais habra como mucho unos 100 arquitectos al anio. Increible. 12 millones de habitantes. Vamos a reposar un poco, porque la entrega del dosier ha sido un poco estilo sevilla, noches de musica en bucle y vida en torno a la pantalla y la maqueta, comida fugaz ( se devora con desinteres). La semana que viene esta aqui Rithy Panh (si lo buscais en Google aparece, es un director camboyano de cine mas o menos conocido en Francia), que es nominalmente el cliente del proyecto. Asi que vaya por Dios tendremos que hablar con el y tratar de venderle la moto, que en este caso es de hormigon y tres plantas, y a ver si le sacamos un poco de elixir audiovisual. El manda. Aparte de eso hoy hemos hablado con el chico (aleman) que se encarga de los intercambios de estudiantes de la universidad. Le hemos contado Thomas y yo las ideas que tenemos, contando las posibilidades que ofrecen nuestras universidades. De pensar las posibles futuribles actividades se nos hace a los dos la boca agua, que se traduce en una tendencia irrevocable a la risa. Atencion: el plan (que es soberbio casi a nivel moral, y roza dulcemente la gloria) es hacer un workshop a tres bandas: Sevilla, Burdeos, Pnohm Penh, puede que despues trayendo algun estudiante khmer a Sevilla. Es tan atractivo que es facil sospechar. Pero el tipo de la universidad estaba encantado viendo como era posible montar el buen pitoste en la Universidad, para el es la oportunidad de mover el aire. De Sevilla (dicen por ahi) se puede obtener dinero, y Burdeos, en principio, tambien esta interesado (tambien dicen por ahi, siempre son terceras personas). Siempre hablo con la mayor abstraccion de estos asuntos, porque los fondos de dinero suelen ser entes volubles y solo tienen un numero de telefono que es el que vale. Tambien lo digo con el mayor de los optimismos porque si no no me meto en el fregado multilateral lleno de organizaciones que participan y que atiborran la actividad de nombres acronimos (la UNESCO, por ejemplo, suena a peli). Dentro de un par de semanas esperamos tener algo (un esquemita) para poder mandar a la Universidad, y entonces le propondre el plan a nuestro tutor en Sevilla. Pies en la tierra, pero como se arme...
En fin, esto roza lo extra-camboyano. De aqui al martes tengo vacances, asi que algun dia escribire sobre algo concreto. Valentin, a ver si te mando el dossier en PDF para que lo veas, hay un poco del estudio en el... Que el calor os sea benigno, parece que se mueren hasta los grillos por ahi.
Un poco abrumado y muy agradecido por las risas claras y abiertas, al leer vuestros mensajes, un abrazo:
En la torre de Babel si algo faltaba era un traductor. Si uno fuera lo suficientemente listo para los negocios habria aprendido las doscientas lenguas que recorren el planeta y habria levantado a base de sustantivos y adverbios la relacion entre las personas que luego habrian construido la torre sin fin... El lugar en el que se encuentran todas las personas es el lenguaje, y es a menudo una barrera. Pero ese no es el caso. El caso es si existe ese hablante universal que puede traducirlo todo. En otros terminos es si existe ese individuo verdaderamente multicultural, que pertenece a todas las culturas, capaz de traducir comportamientos. Yo creo que aunque se puede ser flexible, al final hay cosas de nuestra cultura que no podemos dejar. Habra excepciones, pero en general pienso que es asi. Incluso los que llevan mucho tiempo aqui pasan sobre todo tiempo con gente francesa.
Por eso no hubo traductor en Babel: porque prefirio su idioma, al final tuvo que elegir hablar en un idioma, y no en cualquiera.
en fin, aceptadme estas secuencias cortadas y discontinuas de ideas. Es hora del recreo. Un abrazo,
Pues se agradece que me hayais llamado, la voz distante de repente retrasada varios segundos y metalizada, pero voz al fin. Asi de pronto no me acuerdo de nada especialmente raro que contar, es el habito. Pero es que no es la Luna, la normalidad es algo que existe en cualquier lugar, incluidos los mas anomalos. Pasa igual que con las cuestiones personales: hasta que se consiguen formular, la sensacion que se tiene es de una incomodidad o escozor amorfo. Asi es ahora con el proyecto. Hay que hacer la ejecucion y el presupuesto y practicamente hay que seguir la obra. En teoria esta claro. Me cuentan continuamente cual es el proceso. Mientras se utilizan substantivos abstractos funciona, comprendo el trabajo. Pero despues no imagino la conexion con los substantivos concretos: como se clava el tubo de acero que despues se cose con que tipo de tela para despues unirlo con otro tubo para hacer un pequegno lugar cubierto. A quien llamo para hacer eso, quien trae el material, como se paga... Es desafio domestico atractivo. Pienso estos dias en lo de poder quedarme aqui para hacer el seguimiento de obra, hasta diciembre. La cosa es que hay muchas cosas atractivas (Turquia, aqui, la colaboracion con el profesor de Sevilla, investigacion sobre teoria de arquitectura) pero al final tengo que terminar la/s carrera/s. Son un grano benigno. Disculpad, pero estoy en una conversacion, y en frances tengo que estar concentrado. Lo de hablar en frances esta guay. A veces me pierdo y tengo que sonreir sin comprender. Pero eso me puede pasar hasta con el Mengis. Uno de estos dias soltare algun discursillo. Mais pas aujourd'ui. No hoy. Con afecto:
Nos fuimos a Sihanoukville, al sur del pais, el sabado de maniana, en taxi. Llegamos al medio dia. Creo que todos teniamos ganas de salir un poco de la ciudad, en mi caso para conocer otro entorno y, si era posible, respirar un poco de aire puro. Y el objetivo estaba cumplido: el turismo no esta muy desarrollado, con lo que a los pies de la playa blanca habia algunas guest houses que casi se derramaban en el mar. Poca gente, techos de paja y nada que hacer. No fuimos, en los tres dias, a ver la ciudad. Creo que durante el primer dia no nos movimos del cafe-restaurante que tenia el sitio. Como todo es muy barato (y como se tiene nostalgia de los sabores) nos dimos un festin moderado pero continuo, como la musica dance, para reponer en esos dias la novedad imparable del extranjero. Es facil en estos sitios sentirse un poco fuera de la situacion, porque todo es igual, y mas nitido, que las fotos que miramos en la agencia de viajes. Era una imagen topica del bienestar. Por la tarde el cielo estaba encapotado y llovia, en una temperatura tibia y un cielo que parecia preocupado, los colores eran mas dramaticos que cegadores. En fin, que no hice absolutamente nada durante el fin de semana mas que hablar, alimentarme y pasear. Hay muchos ninios que venden cosas en la playa: el eco de la pobreza, que de forma amable y jovial se situa en la costa, en forma de brazaletes con tu nombre o piezas de conchas. La tarde del domingo unos ninios que vendian cosas (pues Thomas pinta y eso es algo que atrae de forma desmesurada) estuvieron durante la tarde pintando.
Perdonad que escriba telegraficamente, pero es que estoy imbuido de proyecto y tengo la expresion verbal mermada. Tenemos que requeteprententregar el proyecto y llevamos desde el martes (dia en que vinimos) a hierro.
No es una erasmus, esto. En la playa las conversaciones eran muy atractivas, y hay algo en el tono del estar de la gente que no es simplemente festivo. No se trata de congeniar con colegas de fiesta. La gente trabaja, y el trato es directo. Me expreso mal, el caso es que no me encuentro jugando una partida de bolos con nosesabequien. Y eso; el proyecto a muelte, no sabemos del todo cuales son nuestras competencias pero por si acaso vamos a intentar hacer el proyecto de ejecucion para ya. Agradecido estoy de la experiencia profesional que he adquirido, que ahora puedo aplicar. Lo de Turquia: hable con el estudio, y me han dicho que les envie un mensaje a principios de setiembre, es decir no se sabe. Se cuece por otro lado, muy lejos muy lejos, la posibilidad de quedarme aqui hasta que terminen las obras (salvando la boda), o bien la posibilidad de traer a alguien aqui. Tres meses. El tema de la financiacion esta por discutir, pero existen posibilidades. Si alguien se anima, escribame un mensaje si'l vous plait. La verdad me fatiga un poco tener las fechas dentro de un flan (de nuevo) de gelatina. En todo caso, al mismo tiempo que el habito somnolece la atencion, cada vez me sorprendo mas de las diferencias anecdoticas y profundas del pais. Los movimientos de las manos, la forma de coger las cosas... En el autobus de vuelta una seniora de unos 50 anios, vestida elegantemente (al estilo de aqui, que es como ochentero y clasico), sentada a nuestro lado, nos miraba con autentica atencion y descaro. Despues acerco su mano y comenzo con curiosidad a tocar el bello de mi brazo, y me senialo la barba. Se ve que le parecia bonito. A mitad de camino la mujer, asi de pronto, semi infraganti, saco una camara de fotos y nos retrato a medio metro, con flash incluido.
A los que terminan ahora el trabajo (Carol, por ejemplo, espero que lo hayas pasado bien, y que se gane el concurso): a bien tôt, que descanseis en verano y mucho sol... Un poquito despistado, un abrazo de Alejandro
La noticia de la boda de Alvaro y Aurora es lo suficientemente importante como para ser un episodio a narrar. En efecto, aqui siguen las cosas, pero ... se nos casa!. Pienso ya en el quid de la ceremonia, en el festejo y en lo guapisima que ira Aurora. Tambien en las preguntas y miradas indiscretas tipicas "y tu cuando ninio, tienes novia?" En fin no voy a contar historias lacrimogenas aqui, delante de una pantalla, pero vamos, que me alegrara mucho ir al sur del sur para la boda. Me voy dentro de nada a Sihanoukville, un pueblo en la costa. Es el prmer fin de semana de descanso, se ve que vamos a pasar por los arrozales... os contare a la vuelta. Un abrazo a todos!
Ayer por la noche fue el dia nacional frances. Mientras las tropas desfilaban delante de Chirac era de noche en Pnohm Penh, y una pantalla gigante retransmitia el evento bastillero en los jardines de la sede del antiguo protectorado. Realmente era muy cool, con retazos de posh y leve aroma final ... ambiente Memorias de Africa. El caso es que estabamos invitados (pues hacemos una practica para el Ministerio frances) pasamos entre una seleccionada multitud de trajes gaseosos, a la parter privada de la embajada, el numero uno del Bulevar Monivong. Dentro, a parte de un grupo de camboyanos que cantaban en frances como el latin los guaranies, esperaban las carpas sobre cesped, con sabores occidentales. A parte de franceses y conversaciones variopintas, habia algunos camboyanos y algunos mestizos. Las mestizas, la verda, eran muy guapas. Si hago mucho incapie en todo esto, a parte de por presumir de pijo alguna vez, es para decir que, en verda, asisti explorador a un evento de la clase social alta. Pero es que aqui las cosas cambian. Yo soy de clase alta (nada en comparacion con el embajador). Yo puedo, por ejemplo, gastarme 15 dolares en un libro, mientras que 20 es lo que cobran los policias al mes. Asi visto, me parece honorable que sean corruptos. Pero lo cierto es que eah! me acordaba del Bailen victorioso que por estas fechas festeja su victoria ante los gabachos, y de la sencillez de sus gentes: la misma que habia en la fiesta a las una de la maniana. El embajador sobre el escenario, profiriendo vitores epitetos sobre la Francia y sobre la libertad. En fin, el alcohol, como la muerte, a todos nos iguala. Pero he de reconocer que me sentia un Robert Redford en aquel ambiente colonialpoderoso , rodeado de licores y damas, luciernagas y cesped, vino y orquesta. La noche continuo, hasta bien tarde, con lluvia monzonica hasta casa(la leche), pero eso sera otra historia ( debeis descansar...)
es una prueba, para ver si se enviar fotos o no. La foto es de la avenida principal en Pnohm Penh, en un cruce. Tampoco es que sea muy importante, y ademas, es una calle muy occidental. Pero bueno... hay que comenzar... Tiger es la cerveza del Pais (a parte de Angkor), y aqui mucha gente tiene moto, pero casi nadie coche.
En la casa en la que vivo, al lado mia estan los propietarios. Hace poco le dije al hijo que es de mi edad si me podia dar clases de camboyano, a lo que respondio que si. 2,5 dolares la hora. bueno, pues a los varios dias, cuando voy a quedar para el dia siguiente, me dice que no hace falta que pague, que es la primera vez que estoy alli y que tampoco tengo mucho dinero (puesto que vengo con una ONG...).
De admiracion a humillacion. Claro que le dije que no, el caso es que esta familia no es pobre (tienen perro, lo que quiere decir que hasta el perro come). Pero me parece admirable que pudiendome sacar la pasta a hierro decidan que no, que me quieren hacer un favor. Eso es de alta clase.
Ayer fui con él a jugar al futbol, un poco mas y me da algo, aqui el calor es humedo y eso te deja atontao. Por ese lado todo muy bien. Del proyecto amos a ver, hay que dibujar y proponer algunas cosass... ya os contare. Que os banieis mucho en el agua fresquita, un beso!
Hola! Hoy mismo nos han dado la tarjeta del movil. Mi numero es +855 92258902 El numero de cosas extragnas aumenta, al tiempo que la adaptacion al lugar. Ayer por la noche estuve en un bar para cenar y habia karaoke, cosa que esta de moda aqui. Supercurioso porque se lleva el estilo pasado de moda, como un poco pop y la musica empalagosa y dulce con una base de CASIO de mercadillo (aunque era grande como un armario). La sensacion que tengo es a veces la de estar como en la Triana profunda (mejor, el Bailen profundo) y va un giri. Suelen llevarse una sorpresa, con la diferencia de que el modelo occidental es el que en parte idolatran. El proyecto comienza, y resulta duro el comienzo por las tablas que hay que tener. Pero vamos, como todo proyecto. Hay que ver el precio, etc... Pero eso forma parte del proyecto y ahora queda que saber disegnar con los condicionantes de aqui. Los dias caen como una lona espesa, sin embargo, me cuesta dormir pronto. Creo que es una mezcla de humedad y calor. Hay que cargar las pilas. Espero que esteis bien, la familia y los que no lo son. No me llego la foto de Ana, no estaba con el mensaje, si es posible mandarla otra vez... .Un abrazo fuerte.
Nada nada, que llevamos dos dias. El primer dia fue completito: llegad a Pnohm Penh, visita al edificio que vamos a restaurar, comida en el centro, ... ya no me acuerdo y por la noche salir con unos amigos. Asi que cuando me acoste estaba mas o menos muerto. Realmente es diferente esto. No es dramatico como la guerra (y nosotros ademas no somos pobres) pero es lo que tradicionalmente se llama la leche. Cuando se habla de paises subdesarrollados yo me imaginaba los cirucitos limpios y los sucios. Los ricos hacian turismo por los barrios sucios pero se quedaban en los asepticos. Eso no es verdad, esxcepto para el principe Sihaniouk (o algo asi). La suciedd envuelve todo, y ese todo es la gente. Hay gente por todos lados, que hace de todo, desde mear hasta soldar una puerta o dormir. La situacion de salud es por tanto un poco penosa. Los que estamos acostumbrados a la asepsia nos sentimos manchados. Pero hay que tener en cuenta que la humedad tiene que ver y que al final es su cultura y su falta de medios. Me dijeron que aqui no hay muchas reglas y un poco es verdad. La gente se busca la vida como puede, los coches no respetan el sentido de la circulacion. Es un espectaculo de caos que al final sobrevive todos los dias. Pienso en los suecos que vienen a Sevilla y se quedan flipaos con los de la guitarrita gitana en los bares. Aqui es eso, pero mucho mas. Sobre todo porque de verdad tienen que hacer filigranas para comer.
Despues parece que hay gente que tiene dinero. eso quiere decir que duermen en casas y visten limpio. Estan mezclados con todos, de forma que la calle es un bazar de situaciones. En esa situacion estoy yo, demasiado impresionado aun para sacar cualquier elixir...
Llegamos al aeropuerto hace media hora. El calor arrecia, las tormentas nos ofuscan, nos propenden y nnos, nos... en fin que no es tan dramatico vaya, al menos en el aeropuerto. Es ni mas ni menos que como en las pelis, pero de verda: la publicidad es occidental con letras asiaticas. Lo que si parece llamativo es el paisaje, tanto natural como urbano. La ciudad desde el aire es muy basica, cajitas y cajitas y desarrollo bruto sin embellecer, como en la bella europa. Pasamos para venir los campos de arroz (eso creo yo) que son preciosos. En seguida le asalta a uno la idea de la analogia entre celula y ciudad. Pero no lo digo para escribir libros wallpaper, sino para (horror?) considerarnos metaforicas proteinas en intercambio en celulas de un organismo que, al fin, es redondo como una pelota barata (abollada, quiero decir). Espero no torrar siempre con moralinas. La pantalla es igual igual que todas las pantallas. Mientras la miro, estoy en cualquier sitio, como cuando tomas cocacola, por ejemplo... En fin, un abrazo a tutti